Lo entiendo

Ahora lo entiendo. Vaya si lo entiendo. ¿Se acuerda usted de todo lo que el expresidente Tabaré Vázquez hizo y dijo durante 2009 para evitar que José Mujica se transformara en el candidato único del Frente Amplio primero y en el segundo presidente frenteamplista después?

¿Se acuerda usted de lo mucho que Vázquez trató de influir para que su delfín Danilo Astori ganara aquellas internas en las que el líder del MPP terminó por pasarle el trapo?

¿Se acuerda usted de las cosas que el mismísimo Vázquez salió a decir en el tramo final de la campaña electoral y que, según se conoció luego, estuvieron a punto de llevar a Mujica a renunciar a su candidatura cuando todas las encuestas le daban por ganador?

Bueno. Ahora todo está claro. Muy claro. ¿Acaso necesita que se lo explique? Bien. Razonemos juntos. Pongamos que usted es Vázquez. Está terminando su gobierno con muy elevados índices de popularidad. Y usted sabe que nada que no fuera la biología debería impedirle ganar las elecciones de 2014 y convertirse en uno de los pocos hombres que ha gobernado dos veces el país.

Le esperan cinco años descansados. Cinco años de conferencias. De reconocimientos. De viajes por el mundo. De esa pesca que a usted tanto le puede. Cinco años donde usted no debería ni meterse en política, ni bajar al llano para discutir cuestiones de política menuda, ni nada que no sea prepararse para volver a ganar. Y a gobernar.

Hasta que un señor a quien usted no consideraba se decide a pelear por la candidatura presidencial primero y hace añicos su "dedazo" en unas internas que no tienen ni gracia.

Usted no se rinde. Sale a criticar duro al candidato que le fastidia y a punto está de hacerlo caer. Pero el hombre sigue adelante. Y gana. Y para peor, lo primero que hace es negociar con Argentina y lograr que reabran los puentes que para usted se cerraron.

Usted traga saliva. Después de todo, si el hombre no hace desastres usted cumplirá su sueño en 2014 y todo quedará en un mal sueño. Pero entonces pasa lo que usted temía. Mujica comienza, pacientemente, a castigar a "los suyos". Los persigue en ASSE, mientras en otros sectores del Estado se desandan sus reformas, algunas de las cuales se critican en público.

Esa colcha de retazos que usted tan pacientemente cuidó comienza, fatalmente, a deshilacharse. Hay legisladores díscolos, lo que con usted no sucedía. Un senador se va del Frente Amplio. Y usted sabe que habrá otros. La ropa sucia se lava a la vista. Puede ver, desde la vereda de enfrente, cómo las sillas y las mesas salen por la ventana del boliche que usted dejó al cuidado de su sucesor.

Usted intenta poner orden, pero es tanto el griterío que nadie le escucha. Y usted se pregunta si podrá, en un futuro, volver a alinear a una tropa que hoy luce enfrascada en cuestiones ideológicas y que, finalmente, muestra su peor cara. La que usted tanto se empeñó en esconder.

¿Verdad que usted lo entiende a Vázquez?

elpepepregunton@gmail.com

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