No sólo abigeato

Era previsible que la inseguridad también golpearía al campo. Al principio se trató solamente de casos aislados de abigeato que, asombrosamente, ciertos jueces se negaron a investigar y a practicar los procesamientos pertinentes.

Los delincuentes no demoraron en advertir que esto podrían beneficiarlos: ahora se han formado bandas que se llevan en camiones decenas de ovejas. Otros ladrones se especializan en ganado bovino.

Frente a esta situación, los productores rurales han optado por preparar su defensa. La asesora jurídica de la Federación Rural, Dra. Fernanda Maldonado ha indicado que "hay más gente en los caminos con perros y armas. Es lamentable. Los productores se arman como precaución. Antes, cuando ladraban los perros salían a ver. Ahora si escuchan ladrando a sus perros, ya no salen" (de sus casas).

El abigeato no es el único delito que asuela las zonas rurales. Hubo copamientos, hurtos, rapiñas y hasta homicidios. Se aconseja denunciar los delitos a la Policía, pero esto se dificulta por la falta de personal policial que se registra en comisarías del Interior.

Desde comienzos del corriente año hasta ahora, ha sido denunciado el robo de unos mil animales. Pero el faltante es mayor seguramente, ya que numerosos uruguayos son escépticos respecto de la eficacia policial y ni siquiera asientan la denuncia. Especialmente cuando muchas comisarías rurales tienen muy poco personal. Particularmente en Salto, Artigas y Tacuarembó, según indicó el presidente del SUL. Es urgente que el Ministerio del Interior refuerce los efectivos que operan fuera de la capital.

De lo contrario, nos iremos deslizando hacia un panorama estilo "Lejano Oeste".

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