CARACAS | EL NACIONAL/GDA Y AFP
Fuerzas militares venezolanas intentaban ayer por cuarto día consecutivo tomar el control de los penales El Rodeo I y II, donde la violencia de la última semana dejó un saldo de al menos 25 muertos, según autoridades, y 70 según los propios reclusos.
Según el ministro del Interior y Justicia, Tarek El Aissami, un grupo de reclusos, jefes de bandas criminales, mantienen retenidos por la fuerza a varios centenares de internos y les impiden rendirse en las cárceles situadas en la ciudad dormitorio de Guatire, 40 kilómetros al norte de Caracas.
"Hay un grupo minoritario que están dominados por esos mafiosos, por esos jefes de esas bandas criminales y que pretenden imponer por la fuerza su violencia", dijo el ministro.
"El llamado al diálogo continúa, el llamado al diálogo no ha cesado", afirmó El Aissami.
Desde el viernes, más de 4.000 efectivos militares intentan controlar estas cárceles donde un enfrentamiento armado de presos dejó un saldo hace ocho días de al menos 22 muertos. Tres más murieron por enfrentamientos el sábado; dos de ellos militares.
Pero los disparos no cesan dentro de las cárceles. Y los familiares esperaban ayer en las inmediaciones de los penales que alguna autoridad diera la lista oficial de fallecidos.
Desde la mañana de ayer los reclusos de Rodeo II comenzaron a hacer contactos telefónicos con los medios. "Hay como 70 muertos. Están unos arriba de otros. Yo mismo los he contado; a algunos los estamos metiendo en neveras. Para qué nos vamos a entregar si igual nos van a matar, como hicieron con los de Rodeo I cuando se entregaron para la requisa y los mataron a mansalva". La afirmación la hizo un pran (jefe, en la jerga carcelaria de Venezuela).
En la noche, otro vocero de los prisioneros ratificó esta denuncia y agregó que estaban dispuestos a entregarse, pero que cuando se enteraron de que dos pranes de Rodeo I habrían resultado muertos luego de rendirse, se arrepintieron.
Además, advirtió que tienen capacidad para resistir 15 días y aseguró que se entregarán con la mediación de un organismo internacional. Aseveró que desde donde están, ven francotiradores en los techos de las casas del barrio de enfrente: "Estamos dispuestos a morir. En Rodeo I pudieron entrar con tanques, pero aquí la única manera de hacerlo es con paracaidistas, que no han logrado incursionar", sostuvo.
Según organizaciones humanitarias, el número real de fallecidos por la violencia registrada en la última semana en las prisiones superaría los 60, según informaciones recogidas en las morgues.
El Aissami detalló que sobre una población de 4.700 presos, unos 2.500 reclusos de las dos cárceles de El Rodeo ya fueron trasladados temporalmente a otros cuatro penales y explicó que sus familiares pueden acceder a las cárceles para constatar "que no ha habido ningún tipo de maltrato, ni negación de derechos" a estos internos.
Hacinamiento. El incidente es el más grave registrado en cárceles venezolanas en la última década y refleja el hacinamiento que se registra en las prisiones, que llegan a albergar cerca de 50.000 internos cuando la capacidad no supera los 14.000, según varias organizaciones humanitarias.
La posesión de armas por parte de los reclusos de El Rodeo I y II es también uno de los asuntos clave de esta crisis. El diputado opositor Julio Borges afirmó que la situación de las mafias dentro de las cárceles "es mucho peor" ahora que cuando el presidente venezolano Hugo Chávez asumió el poder hace 12 años.
"¿Cómo se explica que armas de guerra como las que hemos visto estos días hayan podido entrar y permanecer como si nada en una cárcel?", planteó.
El viernes, responsables militares mostraron para la televisión decenas de armas, entre ellas fusiles, granadas y pistolas varios calibres, aprehendidas en la prisión.
"Ninguna persona común puede llevar una ametralladora a una cárcel. Definitivamente quienes introducen armas son los funcionarios. Esto que está pasando lo crearon ellos mismos", dijo Carlos Nieto, responsable de la organización "Una ventana a la libertad", que exhortará hoy a la fiscal nacional Luisa Ortega a que inicie una investigación.
Ayer, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) comenzó a recoger firmas para pedir la renuncia del ministro de Interior por su gestión en el caso.
En los últimos meses, se han registrado varios incidentes violentos entre los propios reclusos o enfrentamientos con los guardias de seguridad que muchas veces dejan muertos y heridos, en varias cárceles.
Organizaciones humanitarias afirman que en las prisiones venezolanas mueren 300 reos al año. Solo en el primer trimestre de 2011 la cifra de fallecidos en los penales fue de 121 presos, según estas fuentes.
"¡Qué no vi! Vi atropellos, muertes, patadas y golpes", dijo un recluso
Caracas | Mario miraba a ambos lados de la calle y se crispaba cada vez que pasaba una moto. "Aquí estamos muy cerca del Rodeo, cuidado me agarra la Guardia y me vuelve a llevar para allá", decía el hombre, de 48 años de edad, que ayer salió en libertad, tras cumplir 13 de los 32 meses de pena que le impusieron por cargos relacionados con posesión de drogas.
Mario fue uno de los 250 reclusos de El Rodeo I a los que el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck el Aissami, en medio de la batalla campal en el penal, anunció que les correspondían beneficios procesales por tener condenas menores de 5 años.
"Salí hace 20 minutos, estoy perdido. Yo soy de La Guaira y acabo de llamar a mis familiares para que vengan a buscarme", relató. Estaba vestido con un short azul, ojotas de plástico negras y una camiseta roja que le quedaba ajustada. "A todos los que salimos nos vistieron igual", dijo. Tenía las marcas moradas que le dejaron las esposas en ambas muñecas.
Entornó los ojos al recordar lo que vivió en el penal a partir del motín de hace ocho días y la toma militar del recinto: "¡Qué no vi! Vi atropellos, muertes, patadas, golpes. El sábado pasamos la noche todos juntos, fuera de la torre, en unos galpones que no tenían techo, y llovía. Estábamos desnudos, éramos como una pelota humana", narró.
Dijo que el viernes los reclusos le pidieron a los "pranes", líderes del penal, que depusieran las armas. "Si dejamos que la Guardia Nacional pase, nos van a masacrar", respondieron. Para recordar cuántos de su grupo murieron en el motín recurrió a sus dedos: fueron siete.