Directores optan por la televisión

Fenómeno. Cineastas prestigiosos ven más posibilidades creativas en la pantalla chica

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MATÍAS CASTRO

Martin Scorsese es una de las figuras más prestigiosas de una tendencia más o menos reciente de la pantalla chica: la contratación de figuras del Séptimo Arte para producciones que buscan tanto elogios críticos como masas de público.

El caso de Michael Mann, realizador de Colateral y Vicio en Miami, quien dirigió recientemente el capítulo piloto de la serie Luck es uno de los más citados. Tal como señalaba una reciente nota en Los Angeles Times, Mann dedicó muchos años de su vida a guionar series como Starsky y Hutch, Vegas, Historia del crimen y a producir Vicio en Miami, entre otras. En cierto punto abandonó el medio agotado de sus ritmos y formas de producción, sin mucho ánimo de volver. Con El último de los mohicanos y Fuego contra fuego inició una carrera en Hollywood, cuyo último ejemplo es Enemigos públicos.

Pero todo cambió cuando el canal HBO le presentó un guión escrito por el veterano David Milch, quien había trabajado en series como Deadwood y Departamento de Policía de Nueva York. Se trataba de Luck, una historia ambientada en el mundo de las carreras de caballos que le hizo cambiar de opinión. "Realmente no quería volver a la televisión, pero el guión era demasiado bueno", comentó Mann. Además el protagonista de esta serie que recién se estrenará el año que viene, es Dustin Hoffman, cosa nada menor para una producción de ese medio.

Los ejemplos se suman por montones y tienen antecedentes como los de Steven Spielberg y Tom Hanks, quienes han producido varias miniseries de HBO (El pacífico, De la Tierra a la Luna). Quentin Tarantino hizo alguna experiencia al dirigir episodios puntuales de E.R. Sala de urgencias y CSI. James Cameron creó (aunque hay quien afirma que se trató de plagio), produjo y guionó la serie Dark angel. Y, más atrás aún, se podría hablar de Robert Altman y su trabajo con MASH.

El año pasado Martin Scorsese fue noticia, cuando debutó en la pantalla chica con ese mismo canal, al dirigir el capítulo piloto de El imperio del contrabando. Muy atrás quedaron los años en que la televisión ofrecía solamente series de entretenimiento repetitivas que espantaban a directores y actores con mayores aspiraciones que solamente las de cobrar un sueldo por trabajar en lo suyo.

Series tan distintas como Nurse Jackie, Modern Family y Breaking Bad demuestran que hoy la televisión tiene un potencial muy fuerte, que está en manos de actores, guionistas y directores con mucha capacidad. Es cierto que para hablar de obras de arte en televisión hay que pasar todavía por un largo debate, pero también es claro que en ese medio el promedio de buenos y excelentes narradores es superior al del cine.

No es extraño, entonces, que autores como Neil Jordan, Kathryn Bigelow, Gus Van Sant y Oliver Stone se interesen por hacer sus proyectos en televisión.

"Hollywood ya no trabaja más en materiales como los de la televisión", decía Jordan en una nota con Los Angeles Times. "Con el cable ha surgido un maravilloso dominio para que directores como yo disfruten la clase de material que Hollywood considera demasiado aburrido". Se refería, en concreto a su experiencia con Dreamworks, trabajo con el que este año volvió a la televisión después de una experiencia puntual en 1979.

Esta productora lo convenció de que su proyecto para una película sobre los papados del siglo XV sería ideal para la televisión, donde podía llegar a un público más adulto y exigente. Así surgió la serie Los Borgia, protagonizada por Jeremy Irons, un actor de más prestigio en cine y teatro que en televisión.

Steven Spielberg volvió este año a incursionar en la pantalla chica (medio en el que empezó dirigiendo, cuatro décadas atrás), al producir la serie Terra Nova. Esta producción tiene una interesante premisa: en el año 2149 una familia es enviada 85 millones de años atrás para integrar una colonia de humanos que intentan crear una sociedad mejor y así ganar una segunda oportunidad para la Tierra.

Otra figura que se mueve entre ambos medios es Lisa Cholodenko, la directora de la premiada y elogiada Mi familia (sobre una pareja de lesbianas interpretada por Annette Bening y Julianne Moore). Ella se ha dedicado durante años a trabajar en los dos lados, dirigiendo capítulos de The L word y Six Feet Under entre otras. Ahora desarrolla un proyecto para HBO del que no se han divulgado detalles por estar todavía en sus etapas iniciales.

Por su parte, el director Gus Van Sant, que hizo Elefante, Los últimos días y muchas otras, acaba de terminar de filmar su primer trabajo en televisión. Contratado por la ascendente cadena Starz, que produce también Spartacus y Camelot, Van Sant dirigió el primer capítulo de Boss. Las reseñas no pudieron evitar señalar que unos pocos días después de terminar el rodaje televisivo, viajó a Cannes a presentar su última película, Restless.

Hay otros dos ejemplos por el camino. Uno es el de Phillip Noyce, quien dirigió a Angelina Jolie en Agente Salt, realizador de uno de los capítulos de Luck y, por lo tanto, responsable de mantener el nivel del piloto filmado por Michael Mann. El otro ejemplo es el de Greg Mottola, director de Supercool, quien se alió con el guionista de La red social para la serie More as the story develops.

Curtis Hanson, director de películas como Los Ángeles al desnudo, La calle de las ilusiones y La mano que mece la cuna, acaba de filmar la película Too big to fail. "Los dramas astutos son complicados para el cine… Es peor aún. Los estudios se alejan de los dramas. Y en la superficie es solo una cuestión de banqueros sentados y hablando".

La televisión, señalaba la nota de Los Angeles Times, tiene sus inconvenientes en comparación con el cine. Se paga menos, los presupuestos son menores pero los plazos son mucho más ajustados. La película de Hanson, por ejemplo, dura dos horas y media y fue filmada en cuatro semanas. Como todo, la televisión tiene sus ventajas y desventajas. Pero es indudable que se ha convertido en un medio muy atractivo para una camada de realizadores, guionistas y actores agotados de hacer lo mismo que quieren trabajar para un público igualmente agotados de encontrar lo mismo en el cine.

Tres realizadores en televisión

Oliver Stone

con dos proyectos

Para el director de "Wall Street" la televisión no es la primera opción, pero con todo trabaja duro en ella. Prepara ahora un documental de diez horas llamado "La historia no contada de los Estados Unidos". También trabaja con el canal FX en un proyecto de serie llamada "The dark side".

Neil Jordan

por el cansancio

"Nos estamos aburriendo", decía el director de El juego de las lágrimas. "Directores como yo y probablemente Michael Mann encontramos cada vez más difícil sacar nuestros proyectos personales en el sistema de estudios... es raro que los aspectos comerciales y los aspectos artísticos se encuentren en un film".

Michael Mann

buen trato

Michael Mann cuida la relación en Tv con su guionista David Milch. "Cuando David tiene un problema con la historia", contaba, "ambos ponemos nuestras cabezas a trabajar para poder resolverlo. Con la escritura, solamente puede haber un capitán en el barco. Y ese tiene que ser él. En la dirección soy yo".

"Las series son un medio del escritor"

"El mundo del cine es, definitivamente, el del director", aseguraba Dave Lombardo, presidente de HBO. "En el cine el escritor hace el guión y se despide. Luego viene el director y hace suya la película… En una serie hay una relación muy diferente. Es el medio del escritor. El guionista del capítulo piloto da forma a la serie y su tono y también se involucra en la elección del reparto". Eso tiene que ver con lo que para algunos cronistas de espectáculos es la parte más difícil de aceptar a la hora de pasar de la pantalla grande a la chica: ceder el control del proceso creativo. Por su lado, Neil Jordan ha dicho que tiene mayor control creativo en la televisión que en el cine. "Se me ha dicho que en la televisión el escritor está a cargo, así que escribí todos los episodios de la primera temporada y dirigí los primeros dos", contó. En parte, confesó, esto tiene que ver con las posibilidades que le dio la cadena Showtime, que es la misma que produce Dexter y Californication. Para Michael Mann es un medio ideal. "Acá, si algo no va hasta el límite, si no es un desafío, original o diferente, no funciona. Es exactamente 180 grados con respecto a mi experiencia previa en Tv".

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