Los italianos empezaron a votar ayer en varios referendos sobre la inmunidad penal de Silvio Berlusconi, el regreso a la energía nuclear y la privatización del agua, un nuevo test para el jefe del gobierno, tras su reciente fracaso en las municipales.
Lo esencial de la consulta es la tasa de participación, que debe alcanzar el 50% más un voto para que estos referendos, derogativos de leyes en vigor, sean válidos. Desde el año 1995 nunca se ha alcanzado dicho quórum en una votación de estas características.
Hasta ayer habían votado el 30% de los habilitados, y en la jornada de hoy también se puede sufragar.
El primer ministro Silvio Berlusconi dejó bien claro que no iría a votar en los referendos, promovidos por la oposición.
Su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL), no dio consignas de voto sobre la privatización del agua y el regreso a la energía nuclear. Pero ha llamado a sus partidarios a no participar en el referendo sobre la inmunidad penal, para evitar que se alcance el quórum que daría validez a la consulta.
Berlusconi, actualmente implicado en tres casos -corrupción de testigo, fraude fiscal, prostitución de menor y abuso de poder- teme por encima de todo la abolición de la llamada ley de "legítimo impedimento", que le permite ausentarse en sus procesos judiciales invocando sus obligaciones de primer ministro.
"Si alcanzamos el quórum sobre el legítimo impedimento, quedará demostrado que la gente ya no quiere el sistema Berlusconi", declaró Margherita Lodoli, de 28 años, trabajadora humanitaria en Roma, tras depositar sus sobres en la urna.
El segundo referéndum fue convocado para abrogar la ley que reintroducía la energía atómica, una de las propuestas emblemáticas del gobierno de derecha.
Italia, uno de los pocos países de Europa sin centrales nucleares por haberlas cerrado hace más de 20 años, había decidido volver a la energía atómica, pero el jefe de gobierno se vio obligado a retirar sus planes tras el enorme rechazo suscitado por el accidente en la central japonesa de Fukushima.
La oposición cree que Berlusconi paró su programa nuclear con el único objetivo de vaciar de sentido el referendo, y así disuadir a los italianos de desplazarse para votar sobre la ley de Legítimo Impedimento.
El tercer referendo es sobre la privatización del sector del agua. Ésta se mantiene como un bien público, pero en la consulta se plantea la liberalización de su gestión y tarificación.
La votación tuvo lugar ayer hasta las 20 horas, y en la jornada de hoy también se puede sufragar. Del total de 50.418.689 italianos con derecho de voto, 47.118.784 son residentes en Italia (22.604.585 hombres y 24.514.199 mujeres) y 3.299.905 residentes en el exterior, según datos del ministerio del Interior del país. Eso significa que el quórum necesario para declarar válidas las votaciones será de poco menos de 25.300.000 sufragios.
Antonio Di Pietro, exfiscal anticorrupción y actual líder del partido opositor Italia de los Valores (IdV), comentó los datos de participación de la jornada (30%) sosteniendo que es "como la escalada del K2 (la segunda montaña más alta del mundo, en el Himalaya), pero ya vemos la cima".
Una fuerte participación y un fracaso de Berlusconi debilitarían aún más a un gobierno tocado por el revés de las elecciones municipales parciales, hace 15 días, cuando perdió, entre otras alcaldías, su feudo de Milán, tierra natal del premier y su bastión político.
Para Eugenio Scalfari, fundador del diario de izquierda La Repubblica, tal resultado tendría "efectos imprevisibles".
"Descarto la dimisión de Berlusconi, pero no la implosión del PDL y de la Liga del Norte", su aliado crucial de gobierno, dice el editorialista.
Para motivar al elector a participar, los promotores de los referendos organizaron conciertos, espectáculos, manifestaciones y en algunas ciudades, como Nápoles, una silla a quienes votaban para disfrutar de los shows.
Lodoli: "Si alcanzamos el quórum, quedará demostrado que ya no quieren a Berlusconi".