El realizador Terrence Malick, una leyenda del cine estadounidense, conquistó ayer la codiciada Palma de Oro del 64° Festival de Cannes, por "Tree of life", un asombroso fresco cósmico producido e interpretado por Brad Pitt.
La película coronada por el jurado presidido por Robert de Niro va de lo macro -el origen del universo, incluyendo la era de los dinosaurios-, a lo micro: tres niños en una familia de Texas en los años cincuenta. Tree of life (Árbol de la vida), de dos horas y 17 minutos de duración, dividió a la crítica acreditada en Cannes, que la calificó de "obra maestra" o de "bodrio", y que sólo estuvo de acuerdo en elogiar a su director de fotografía, el mexicano Emmanuel Lubezki.
Esta es la segunda recompensa que el Festival de Cannes otorga al poco prolífico y secreto realizador de 67 años, que ha filmado sólo cinco películas en casi cuatro décadas y que fue coronado como Mejor Director en Cannes en 1978 por Días de gloria.
Malick, que provoca veneración entre los cinéfilos, jamás da entrevistas, y no asistió a la gala de clausura del festival, que puso fin al certamen de cine más prestigioso del mundo, ni tampoco al estreno del film ni a la conferencia de prensa que siguió. "Terrence quiere estar involucrado en el proceso de hacer el film, pero no con su venta", explicó Brad Pitt en Cannes, tras el estreno del film.
El cineasta estadounidense ha filmado sólo cinco películas, Mala tierra, Días de gloria, La delgada línea roja, El nuevo mundo y ahora Árbol de la vida.
En el elenco de Tree of life figura también Sean Penn, que tiene un breve papel, y la actriz Jessica Chastain, que interpreta a la madre, llena de gracia e impregnada de religión.
"Malick no es religioso, pero es muy espiritual y una persona con una cultura filosófica muy extensa. La película tiene un mensaje universal sobre lo efímero de la vida", recalcó Pitt en la conferencia de prensa.
Poco sabe la prensa de la vida privada de Malick -más allá de que estuvo casado tres veces-, pero Javier Bardem, quien integra el elenco de su próxima película, asegura que "él es un gran hombre, un filósofo" y que tiene gran sentido del humor. En el elenco de ese largometraje, que está previsto para 2012, también participan Rachel McAdams, Ben Affleck y Rachel Weisz.
COMPARTIDO. Le gamin au vélo, de los hermanos Dardenne, y el film del turco Nuri Bilge Ceylan Once Upon a time in Anatolia compartieron el Gran Premio del festival. "Dimos un premio compartido porque era la mejor solución para lo que todos (los miembros del jurado) sentíamos sobre esas películas", explicó el presidente del jurado oficial, el actor Robert de Niro, en una rueda de prensa tras la clausura del certamen.
"Las dos películas impresionaron al jurado, y las dos merecían un premio", dijo el realizador francés Olivier Assayas, miembro del jurado.
Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, ganadores de dos palmas de oro en Cannes (1999 y 2005), deslumbraron con Le gamin au vélo (El niño de la bicicleta), que cuenta la historia de Cyril (Thomas Doret) un niño abandonado por su padre que encuentra, no obstante, una aliada y una esperanza.
El niño en bicicleta es "como un cuento. Cyril es un poco Pinocho o Caperucita roja. Hay un bosque, que es el lugar de la tentación. Y un hombre malo. Cyril va a atravesar pruebas que le harán perder sus ilusiones, y un hada viene a salvarlo", declaró en Cannes Luc Dardenne, tras el estreno de su film.
Nuri Bilge Ceylan, el otro realizador premiado, sitúa su film de casi tres horas de duración en la inhóspita estepa de Anatolia, que filma oscura, sin luz, con un ritmo lento.
Marcada por el silencio, la visión cinematográfica de Bilge Ceylan -que arrebató el premio al mejor director en Cannes en 2009 por Three Monkeys y conquistó con Uzak (Lejanía) el Gran Premio del Jurado en el 2003- prioriza un lenguaje depurado, riguroso, con diálogos sobrios, en la línea de realizadores como Andrei Tarkovski. La película se asemeja a una investigación policial, con personajes que deambulan a través de la estepa buscando a la víctima de un asesino, y echando de paso una mirada en sus propias existencias.
ACTORES. Kirsten Dunst fue consagrada mejor actriz por su papel de una recién casada que se prepara con desdén para el fin del mundo en Melancholia, del controvertido realizador danés Lars von Trier, que terminara siendo declarado persona no grata por el festival. Para Dunst el premio tuvo un sabor de revancha luego de haber sido abucheada hace cinco años en el mismo certamen a orillas del Mediterráneo. La actriz de 29 años se volvió muy popular tras actuar en El Hombre Araña.
Por otro lado, el francés Jean Dujardin fue consagrado mejor actor por su interpretación en The artist, del realizador Michel Hazanavicius, un irónico homenaje a las comedias hollywoodenses del cine mudo.
Relato sobre la infancia
"Polisse", de la francesa Maiwenn, que vuelca una mirada sobre la pedofilia, el maltrato infantil y la violación de menores, se alzó con el Premio del Jurado. "Prometí a mi hija no llorar al recibir el premio", dijo entre sollozos la actriz y cineasta de 35 años, cuyo filme constituye un viaje al lado más oscuro de la miseria humana, porque sus víctimas son criaturas indefensas. La realizadora golpea con su film al espectador, a quien sumerge en el trabajo cotidiano de la Brigada de Protección de Menores (BPM) de la policía parisina.
Argentino triunfa en Semana de la Crítica
El joven director argentino Pablo Giorgelli ganó la Cámara de Oro en Cannes por su película Las acacias, la historia de un hosco camionero que recobra durante un viaje entre Paraguay y Argentina, al lado de una mujer y su bebé, su sensibilidad paternal.
Las acacias, que formó parte de la sección la Semana de la Crítica, describe la relación que se va creando -a lo largo de 1.500 km de carretera- entre Rubén, el camionero introvertido y Jacinta, la mujer que transporta, con su hijita Anahí en el regazo, desde Paraguay hasta Buenos Aires.
Giorgelli, que recibió el premio de la actriz española Marisa Paredes, agradeció al Jurado de la Cámara de Oro, que premia primeras y segundas obras presentadas en todas las secciones del Festival de Cannes, y dedicó la recompensa a su familia.
"Me tomó cinco años hacer esta película, durante ese tiempo no pude hacer otra cosa. Dedico este premio a mi familia y en especial a mi esposa María Astrauskas, editora del film", declaró Giorgelli, quien fue también montador antes de pasar a la realización.
Ficción con impronta de documental por la naturalidad de sus protagonistas, Las acacias era el único título latinoamericano entre los siete seleccionados por la Semana de la Crítica, que cumplió 50 años como sección paralela del Festival de Cannes dedicada al descubrimiento de nuevos talentos.
El film había ganado previamente tres premios: dos de los otorgados por la prestigiosa Semana Internacional de la Crítica, el de la Asociación de Ferroviarios Cinéfilos de Francia, y el de apoyo de la Asociación del Cine Independiente para su Difusión (ACID) y la Comisión Cultural de Cajas de Actividades Sociales (CCAS).
Las acacias recibió también el premio de la Joven Crítica, integrado por 24 estudiantes franceses y alemanes que participaban en un taller de críticos de cine. Hay pocos diálogos y ocurren pocos hechos en esta ópera prima.