MADRID | Ahora que tienen la oportunidad de hacerse oír en las urnas, los inmigrantes no parecen demasiado interesados en engancharse en la política española. Golpeados por el desempleo y la crisis económica, las elecciones son tal vez la última de sus preocupaciones.
Por primera vez en la historia democrática española, decenas de miles de extranjeros residentes en España y que no pertenecen a países miembros la Unión Europea -en su mayoría latinoamericanos-, podrán votar hoy. La posibilidad, sin embargo, no ha seducido demasiado a los inmigrantes. Quizá por falta de información e interés. O quizá, el desapego venga de algunos mensajes de campaña electoral, que no dudan en pedir mano dura con la inmigración.
"Hay desidia y falta de interés en los comicios", dijo el boliviano Alfredo Arrién, secretario general del primer partido político 100% inmigrante creado en España, el Partido de la Comunidad Emigrante (COEM). "Los inmigrantes ven que nada va a cambiar, que se endurece la ley de extranjería", agregó.
"Todas esas cosas dinamitan las esperanzas del ciudadano de participar en los comicios", precisó.
La Constitución española permite votar a los nacionales y a los ciudadanos nacionalizados. La mayoría de los extranjeros -incluidos comunitarios y, a partir de ahora, los extracomunitarios- pueden hacerlo sólo en las municipales, no en las presidenciales.
Sin embargo, la papeleta inmigrante pesará poco en los resultados finales de hoy. Sobre un censo de casi 35 millones de votantes, apenas 473.748 de los inscritos son extranjeros. Es decir, el 1,3% del electorado. De los 350.000 extracomunitarios -mayormente ecuatorianos, peruanos y colombianos- que cumplían los requisitos para votar, sólo se empadronaron 52.095, según datos del Instituto Nacional de Estadística. AP