El "sí quiero" que cautivó a todo el planeta

Boda real. Los novios lograron abstraerse de las cámaras y le dieron un clima íntimo a la ceremonia Intercambiaron sonrisas y miradas cómplices, que coronaron con dos besos en Buckingham

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LONDRES | AFP, ANSA Y AP

Con una sonrisa que iluminó las pantallas de los televisores alrededor del mundo, Kate Middleton contrajo matrimonio con el príncipe Guillermo, en una unión que cautivó al planeta entero y que promete revitalizar a la monarquía británica.

Aunque sabían que su boda no era como cualquier otra y que miles de millones de personas observaban cada uno de sus movimientos, la pareja pareció lograr por momentos estar en su propio mundo privado, tanto en la Abadía de Westminster como en el balcón del Palacio de Buckingham.

Cuando la novia, que irradiaba alegría, llegó al altar, el príncipe le dijo en susurros que estaba "hermosa". Tras los votos nupciales, Guillermo y Kate fueron declarados "marido y mujer" por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams. A partir de ayer ambos llevan el título de duques de Cambridge, y ella es Catalina y no Kate.

"Sí, quiero", dijo Guillermo con voz firme, tras lo cual Middleton, con una voz un tanto temblorosa, pronunció el "Sí" y prometió al príncipe "amarle, confortarle, honrarle y cuidarle en la salud y en la enfermedad".

Pero, como mujer moderna que es, no se comprometió en sus votos matrimoniales a "obedecer" a Guillermo, quien fue su compañero de estudios en la Universidad Saint Andrews en Escocia y con quien ha convivido cinco años. La ahora princesa siguió así los pasos de la madre del novio, Diana de Gales, quien no juró obediencia al príncipe Carlos en 1981.

Tras darse el "sí", el príncipe le deslizó en el dedo anular izquierdo de Catalina una alianza matrimonial confeccionada por joyeros galeses que usaron una pepita que la reina Isabel le entregó al príncipe tras el compromiso, en noviembre. De común acuerdo con la novia, Guillermo decidió no usar alianza.

A la salida del templo los recién casados, que durante la ceremonia habían intercambiado sonrisas y miradas llenas de afecto, fueron recibidos por una lluvia de papeles de colores, al tiempo que la muchedumbre se levantó en una estruendosa tormenta de ovaciones.

La ceremonia, llena de música, himnos, pompa y color, se desarrolló en una abadía decorada con altos árboles y flores silvestres.

Entre los 1.900 invitados se destacaban miembros de las monarquías europeas, celebridades, líderes políticos y amigos de la pareja.

No faltaron el cantante Elton John y su pareja David Furnish, el futbolista inglés David Beckham y su esposa Victoria, el actor Rowan Atkinson (Mr. Bean), el director Guy Ritchie y el primer ministro David Cameron y su mujer Samantha.

Para gran parte del mundo, la boda fue una espectacular introducción al carisma cautivador de Middleton. Los analistas destacaron que a pesar de la presión, la chica de 29 años se desenvolvió con una sonrisa relajada.

Al finalizar la ceremonia Catalina le hizo una reverencia con soltura a la reina Isabel II, compartiendo con naturalidad el escenario con una mujer que ha reinado desde 1952.

Aclamados por la multitud, los príncipes recorrieron el centro de Londres en el impresionante carruaje de 1902 construido para la coronación del rey Eduardo VII.

Muchos británicos destacaban ayer que esta fue la primera vez que vieron a una novia tan serena y hermosa desde la juventud de la reina Isabel II.

EL BESO. Una vez que los príncipes llegaron al Palacio de Buckingham fueron conducidos primero al salón de Estado, donde se tomaron las fotos de casamiento oficiales junto a sus respectivas familias. También se retrataron con los reyes y reinas extranjeros que asistieron a la ceremonia, incluidos el príncipe Alberto de Mónaco y su prometida Charlene Wittstock, los reyes de España, Noruega, Serbia y Togo, y los príncipes de Holanda y Dinamarca.

Poco después la pareja, junto a los miembros de la familia real británica, salió al balcón del palacio, desde donde saludó al público y se dio dos besos ante miles de personas que colmaron la plaza y sus calles adyacentes. En ese mismo momento se llevó a cabo un desfile aéreo de la Real Fuerza Aérea con aviones y jets que sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Hacia las 13.30 Isabel II ofició una recepción en el palacio para 650 invitados, un almuerzo frío con canapés y champaña, y por la noche el príncipe Carlos organizó una fiesta en la residencia real para 300 invitados especiales, en su mayoría familiares y amigos de la pareja. A esa fiesta y baile con disc jockey no asistieron la reina ni su esposo, quienes después de la recepción partieron del Palacio al Castillo de Windsor.

Los comentaristas reales están de acuerdo en que la imagen más simbólica de la boda, el enlace del año, es la de la flamante pareja en el balcón del Palacio. En ese instante y con un beso demostraron su amor y juventud ante el mundo entero.

Los DETALLES De la boda DEL AÑO

Ceremonia La novia llegó poco antes de lo previsto a la Abadía de Westminster. A la derecha se ubicó la familia real y a la izquierda, la de Middleton. Un poco más atrás había amigos, familiares, embajadores y otros invitados. Una vez finalizado el enlace los novios salieron por la "gran puerta Norte".

Invitados Además de famosos, participaron en el enlace diplomáticos de unos 180 países. Entre los políticos no fueron invitados los dos últimos primeros ministros laboristas.

Festejo En el convite ofrecido en el Palacio de Buckingham hubo 650 invitados que disfrutaron de langostinos, cangrejos de río y huevos de codorniz. Un equipo de 21 chefs sirvió 10.000 canapés de 20 tipos distintos: desde los de cangrejo de Cornualles sobre blinis con limón hasta cremas con ruibarbo. Hubo dos tortas, el clásico "fruit cake" y una de chocolate pedida por Guillermo. Los invitados escucharon un concierto de Claire Jones, la arpista del príncipe Carlos.

Títulos Según una larga tradición de la familia real británica, en el día de su boda los contrayentes recibieron títulos nobiliarios. La reina Isabel II dio a Guillermo y Catalina el título de duque y duquesa de Cambridge. Además, Guillermo fue nombrado Conde de Strathearn y Barón de Carrickfergus, dos títulos que lo vinculan a Irlanda del Norte y Escocia.

Regalos Los contrayentes dijeron que, a cambio de recibir regalos, preferían que la gente donara dinero a diferentes ONGs. Anuncios Los primeros en decir que se plegaban al plan solidario fueron la reina de España, doña Sofía, y los príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, aunque no se publicó cuánto donarán ni a dónde. La República Checa fue el primer país en anunciar que hará un obsequio diferente: un caballo blanco de la famosa raza Kladruber. Y el alcalde de Londres Boris Johnson fue el primero en anunciar que haría a la pareja un presente creativo: una bicicleta doble.

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