Para comprender cómo el Príncipe eligió a una típica chica de los condados del Sureste, hay que tener presente que la confianza y la lealtad son valores de peso para él, al extremo de que cuenta historias inventadas a sus amigos para ver si llegan a los diarios. Aun antes de la profundamente dolorosa muerte de su madre, Diana, Guillermo era un joven lastimado y enojado, agudamente consciente de que era prisionero del destino. Él y su hermano menor, Harry, -tenían apenas 15 y 12 años, respectivamente, cuando tuvieron que hacer el viaje más largo de sus vidas detrás del féretro de Diana hasta la abadía- eran víctimas inocentes de la guerra familiar. La mayoría de los adolescentes cree firmemente que tienen los padres que avergüenzan más en el mundo. La diferencia es que, durante un tiempo, Guillermo y Harry realmente los tuvieron.
El punto más bajo llegó cuando uno de los jerarcas del colegio Eton le dio permiso especial a Guillermo para que viera la entrevista que le hizo Martin Bashir a su madre, en la BBC. Diana le había prometido que no tenía de qué preocuparse, pero como Katie Nicholl informa en su terminante libro "La creación de un romance real", cuando Diana habló sobre Camilla Parker Bowles y se refirió a que "había tres" en su matrimonio, "los ojos de Guillermo se llenaron de lágrimas de ira y frustración. Simplemente, no podía creer que su madre hubiera invitado a las cámaras de la televisión al hogar donde él había crecido y querido, para traicionar a su padre y su familia de esa manera en público". Se negó a hablarle. Ella lloró. Él la perdonó, aunque nunca pudo olvidarlo. Y, después ella murió. "Guillermo no quiere más caos ni drama en su vida", confirma una amiga.
Todos los años en los que pareció incapaz de asumir un compromiso con Kate, no tuvieron relación con el amor que él sentía por ella, sino que todo tuvo que ver con sus miedos. Él cree que Diana fue perseguida hasta su muerte y sus amigos sostienen que la mayor fuerza impulsora de su vida es su capacidad de proteger. "Dedicó mucho tiempo a pensar cómo va a proteger a Kate", dice un amigo. "Parte del motivo que demoró tanto en casarse con ella fue estar seguro de que casarse con él no le arruinaría la vida".
Hasta el día de su compromiso, Diana tenía que llamar a Carlos "Sir". Diana dijo que al caminar por la nave central de la iglesia, se sintió como "un cordero que va camino a ser faenado". Guillermo está decidido a que Kate no sea lastimada como lo fue Diana. Kate ya está bajo el ala de Camilla, la Duquesa de Cornwall, quien es una fuente reconfortante de consejos y anécdotas sobre "la firma" a la que ella se incorpora. Sin embargo, a Camilla de alguna manera le divirtió cuando Carole y Mike se interesaron por la Mansión Bolehyde, su antigua residencia, como promitentes compradores y, según se dice, comentó que los Middleton "se esfuerzan demasiado". En definitiva, la familia real "puede ver que Kate, obviamente, es una pareja mucho mejor para Guillermo de lo que sería una de esas aristócratas sin consistencia", dice un miembro de su círculo de amigos. Igual, se comenta que a Carlos y Camilla "no les agrada pensar que quizás tengan que ser grandes amigos con los Middleton". En contraste, Guillermo disfruta de compartir horas con sus futuros suegros, en cuyo hogar, según un amigo, "tienen cenas agradables en bandeja, frente al televisor, salen a recoger los diarios y comen la carne asada que prepara Carole los domingos, en la mesa de la cocina".
Finalmente, cuando Guillermo le entregó a Kate el anillo de compromiso de zafiro y diamantes de su madre, a la vera de un lago azul zafiro, en Kenya, fue tanto una declaración de amor como la enunciación de un desafío. La familia real intentó hacer desaparecer a Diana al retirarle al título de Su Alteza Real. Guillermo prometió que una vez que se convirtiera en Rey, su mamá recuperaría su título. "Es el anillo de compromiso de mi madre, por lo que pensé que sería un gesto bastante agradable porque es obvio que ella no va a estar aquí para compartir la diversión y la excitación de todo esto", dijo a Tom Bradby, del canal ITV.
Si bien, de varias maneras, Kate es la anti Diana -más sabia, tranquila, educada y una mujer en lugar de una chica- solo un Windsor criado por el espíritu rebelde y de amor de Diana podría haber elegido a la señorita Catherine Middleton, de Buckleberry, Berkshire, para que fuera su pareja.
Cuando Kate camine por la nave central de la Abadía de Westminster y entre en la historia, los fantasmas de dos mujeres notables estarán junto a ella. La condenada y hermosa suegra que nunca conocerá, quien enseñó a su hijo cómo proteger y amar a su futura esposa, y su abuela Dorothy, quien hizo feroces esfuerzos por llegar al punto social más alto.
Kate -quien ahora prefiere el más majestuoso nombre de Catherine- tenía razón hace años en la Universidad de St. Andrews. Sabía que valía la pena esperar. Guillermo es afortunado de tenerla. Y, también lo es Inglaterra.