Una ópera interroga si la poesía gana a la música

Función. "Capriccio" plantea el interrogante desde el Solís

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La última ópera que compuso el alemán Richard Strauss llegará hoy en directo desde el Metropolitan Opera House hasta el Teatro Solís, a las 14 horas. Es una instancia del ciclo que trae en alta definición y en directo obras de esa casa neoyorquina.

Capriccio es el título y sus entradas para la emisión el Solís están entre los 300 y los 800 pesos. "Esta no es una pieza para un público de 1.800 personas por noche", dijo Strauss cuando estrenó la obra en 1942, "Tal vez sólo sea un manjar para sibaritas culturales". Sin embargo, cuando la estrenó en Munich el 29 de octubre de ese año el público y la prensa la recibieron calurosamente. A lo largo de las siguientes décadas el interés que han manifestado centros operísticos de diversos países por reinterpretarla le ha dado una permanencia muy firme.

Para lo que se verá hoy la versión quedó a cargo del director John Cox y el protagónico es de la diva estadounidense Renee Fleming. Algunos críticos han elogiado su trabajo, afirmando que la obra de Strauss es ideal para su perfil. Con Fleming están el tenor Joseph Kaiser y el barítono Ruseli Braun, que interpretan a sus pretendientes, respectivamente tenor y poeta. En el reparto también están Sarah Connolly, Morten Frank Larsen y Peter Rose.

La historia se ambienta en un castillo cercano a París, durante los primeros éxitos de Gluck, hacia 1775. Los personajes son la Condesa (soprano), el Conde (barítono), un músico (tenor), un poeta (barítono), el director de un teatro (bajo), una actriz (contralto), un apuntador (tenor), dos cantantes italianos (soprano y tenor) y, finalmente, el mayordomo y otros criados.

La intención de Strauss y de su libretista Clemens Krauss, apuntaron a reflexionar sobre la ópera. La idea es representar en escena la cuestión de qué predomina en una obra de teatro musical: la música o el texto. De este modo un poeta y un músico discuten sobre ese asunto y también sobre una joven a la que quieren conquistar. Esta dama en cuestión es una viuda, señora del castillo. Flamand, el músico, compone un sexteto para cuerdas que la condesa escucha atentamente. El otro propone una pieza teatral. En este juego participa también un director de teatro y la sumatoria de las diversas propuestas da como resultado una nueva obra sobre la que cada uno tendrá un punto de vista diferente. La gran incógnita es qué ocurrirá con la gran puesta en escena conformada por lo que cada uno propone, es decir, si alguno de ellos conquistará o no a la Condesa viuda.

Y el hecho de la época (1775) no es casual, ya que por aquél entonces se debatía arduamente la cuestión de si debía primar la poesía o la música. La polémica, además, ha continuado mucho tiempo después y le da nueva vida y perspectivas a esta puesta que hoy llega en directo y en alta definición.

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