El billete verde sigue sin encontrar su piso y cerró por debajo de la barrera psicológica de $ 19 por primera vez desde 2002. También en Brasil el real alcanzó su mayor valor desde 2008. El gobierno uruguayo descartó aplicar paliativos, por ahora.
Las enormes intervenciones de los bancos estatales no lograron revertir la tendencia. Las compraventas interbancarias de ayer se efectuaron a un promedio de $ 18,993, un 0,24% por debajo de la media del miércoles. De esta manera, la divisa acumula una caída de 1,04% en abril y de 5,48% en el año.
La Unión de Exportadores volvió a pedir algún paliativo fiscal para revertir la pérdida de competitividad, pero el gobierno adelantó que, por ahora, no está en la agenda. Fuentes oficiales dijeron ayer a El País que "hoy no se está considerando ninguna medida adicional, aunque se sigue monitoreando la situación".
El Banco República (BROU) mantuvo inalterada la cotización al público en $ 18,75 la compra y $ 19,25 la venta. Según dijeron a El País agentes de mercado, el circuito profundizó ayer la tendencia vendedora, generando una gran presión bajista sobre la cotización del dólar.
Al igual que el miércoles, el Banco Central (BCU) apareció ya en los primeros minutos de la sesión, adquiriendo cerca de US$ 10 millones en $ 19,00, agregaron los operadores. No obstante, la demanda de pesos continuó con mucha fuerza, llevando la divisa a operarse a $ 18,95. Luego, las nuevas compras del BCU y la aparición del BROU llevaron al dólar a operarse hasta $ 19,05, para luego finalizar en $ 19,00.
Las fuentes también señalaron que algunos bancos privados también estuvieron comprando divisas, aunque esas mismas instituciones participaron además en el lado comprador. En definitiva, lo que efectuaron fueron operaciones de "trading", vendiendo más caro para comprar más barato.
La autoridad monetaria realizó las mayores compras para un sólo día desde fines de septiembre del año pasado al adquirir US$ 25,80 millones.
La decidida intervención de los bancos estatales generó la mayor operativa diaria desde el 24 de septiembre. A través de las pantallas de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa) se transaron US$ 61,40 millones.
Un elemento que volvió a alterar las expectativas de los operadores locales fue el desplome de ayer del dólar en Brasil, donde cayó un 1,86% hasta los R$ 1,584, el valor más bajo desde el 6 de agosto de 2008.
Dicha caída del dólar se dio a pesar de las declaraciones del ministro de Hacienda, Guido Mantega el miércoles, que anunció un encarecimiento de los préstamos de hasta dos años en el extranjero para bancos y empresas, que pagarán un impuesto a las operaciones financieras de 6%.
"Las medidas que el gobierno anuncia no están teniendo impacto, porque no hay mucho que el gobierno pueda hacer. Lo que impulsa la apreciación del real es la diferencia de tasas de interés de la economía brasileña con el resto del mundo y la entrada muy grande de recursos en el país", dijo ayer a AFP el especialista en cambio de XP Investimentos, Ricardo Lorenzet.
Precisamente sobre este tema el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, dijo en la comisión de Hacienda de Diputados el pasado martes que se imaginaba "que en Brasil habrá respuestas con alto grado de heterodoxia, pero no veo fácil el proceso de reversión de las tendencias actuales en lo que tiene que ver con el tipo de presiones que enfrenta la economía brasileña. Sinceramente, creo que es muy difícil manejar esto. Hace mucho tiempo que los países emergentes en materia cambiaria hacen lo que pueden y no lo que quieren; ya llevamos años en los que tenemos realidades nuevas en este sentido".
No obstante, indicó que este país "tiene una preocupación muy seria de que ocurran desalineamientos cambiarios que terminen configurando una estructura productiva no sustentable a largo plazo".
Lorenzo anunció que el gobierno va a "seguir muy de cerca todos los acontecimientos en Brasil, por la influencia que tiene sobre nosotros y porque, además, la durabilidad de lo que ocurra en ese país también tiene que ver con el marco de estabilidad en el cual viva toda la región. Brasil ya no solo es importante para Uruguay, sino para toda la región", afirmó.
Reclamo. El vicepresidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo, dijo ayer a El País que la problemática central del sector exportador e industrial no es solamente la baja del dólar sino la "pérdida de competitividad. La gremial ha solicitado en reiteradas ocasiones que se instrumente un sistema paliativo para atacar este problema como la baja de tributos en los aportes patronales, tener algún tipo de tarifas públicas más acorde a la competitividad medida en términos de dólares, o la energía más acorde a los costos que tienen los países vecinos", planteó.
Queijo indicó que por lo general la explicación del gobierno es que las exportaciones siguen en ascenso, "pero, a decir verdad, están creciendo por el incremento del precio de los commodities como soja, arroz, trigo y maíz que tienen precios muy por encima al promedio histórico. A esto hay que agregarle que la superficie de cosecha viene aumentando año tras año", explicó.
Sin embargo, "no estamos viendo un aumento de las ventas de los productos con valor agregado local. Quizás, eso no se ve ahora pero preocupa por los negocios que se van a hacer a seis meses o más, con costos que son cada vez más difíciles de transferir al precio de venta", advirtió Queijo.
"Habrá que ver si podemos revertir esta tendencia o nos transformamos en un país de commodities. Uruguay debería tener más cuidado con no destruir en demasía el valor agregado de su producción industrial", reclamó.
El vicepresidente de la Unión de Exportadores dijo que la gremial siempre prefiere que crezcan las exportaciones de todas las cadenas productivas del país, pero "es mejor que sea lana limpia y no lana sucia. Lo mismo pasa con los animales en pie que cada vez se venden más al exterior y no van a la industria frigorífica. Esto no llama a preguntarnos si no nos estaremos volviendo demasiado caros", culminó.
Contexto actual es diferente al de fines de los 90
El ministro de Economía, Fernando Lorenzo dijo ante la comisión de Hacienda de Diputados que el contexto actual dista de lo que fue el de 98-99 especialmente por dos factores "que marcan una visión sobre el riesgo implícito en esto, que es diferente". En primer lugar, el hecho de que Uruguay cuenta con un sistema de tipo de cambio flexible. "A fines de los 90 se hablaba del temor a flotar. Hoy creo que tendríamos que tener temor a no flotar. ¿Por qué? Porque el tipo de cambio fluctuante es el que es capaz de absorber. Ya se demostró en 2008. Probablemente, en el conjunto de respuestas de política económica el marco de política cambiaria fue el que tuvo más capacidad de estabilización, pasando muy rápidamente la reacción del tipo de cambio a compensar pérdidas y a dar estímulos a los sectores que estaban en condiciones de aprovechar esas circunstancias". El segundo factor es que "Brasil no es el que era". "Hoy, ese país no solo tiene el grado inversor sino que para algunas calificadoras ya está un peldaño arriba del límite del grado inversor". Además, "está embarcado en prospecciones petroleras cuyo resultado cambiará drásticamente las condiciones de estabilidad, las perspectivas de ese país y su inserción internacional", dijo Lorenzo. Por tanto, "muchos de los acontecimientos que hoy tenemos temor a que ocurran, simplemente, si esas prospecciones se producen, dan una perspectiva muy diferente".
HSBC PREVÉ QUE CIERRE 2011 A $ 18,65
El banco inglés HSBC corrigió a la baja su proyección de tipo de cambio para el cierre de este año y el próximo. En un informe sobre Uruguay, estimó que el dólar cerrará en 2011 a $ 18,65 en vez de los $ 19,20 que preveía en un reporte anterior. Para fin de 2012 también estima que cerrará a $ 18,65 frente a los $ 21 que preveía antes.
"En ausencia de resistencia oficial, la fuerza de la inversión extranjera directa en el país debería prolongar la tendencia a la baja del dólar", señaló el banco.
"Mientras la inflación sigue sorprendiendo al alza, las autoridades parecen dispuestas a suavizar la intervención cambiaria. La reciente apreciación real ha ayudado a restaurar la competitividad bilateral de Uruguay con
Brasil, el principal socio comercial", agregó.
El banco inglés espera que la inflación 12 meses llegue a 9% en algún momento del segundo trimestre. De todas maneras, mantuvo la proyección de que cerrará el año en 7% aunque advirtió que "los riesgos de nuestra proyección son al alza".
"Una respuesta decidida del Banco Central con mayores tasas de corto plazo y una moneda más fuerte, combinado con la prudencia fiscal, debería ayudar al anclaje de la inflación" aunque alerta que "como la tasa de inflación anual se acerca al 10%, podrían crecer las preocupaciones sobre las cláusulas de indexación", dijo.
El HSBC estima que el PIB crecerá este año 5,5% (frente al 4,5% anterior) y 5% para 2012.