Juan Mariño fue hallado culpable ayer de "homicidio complejo" por el Tribunal de Apelaciones de 2° Turno, porque en enero de 2009 mató a un delincuente que intentó robarle en la calle. La jueza había archivado el caso, pero el fiscal apeló.
El auto de procesamiento sostiene que las declaraciones del óptico Juan Mariño (58) fueron "confusas" y "presentan serias inconsistencias".
"En el relato acerca de lo ocurrido, aparece un conato de rapiña, todo narrado con mucha oscuridad (…) Alega que el gran riesgo lo representa el ataque con una enorme cuchilla, pero luego, cree ver un `cañito gastado´, concluyendo de allí otro enorme riesgo para su vida y también abre fuego", narra el documento.
Al ser atracado por los delincuentes, el hoy procesado sacó de su riñonera un revólver Magnum 357, disparó e hirió a Fabián Juárez Chico, de 20 años, y a uno de sus cómplices. Juárez falleció minutos después en el Hospital Filtro y Mariño se entregó en la Seccional 6ª y dejó el arma, de la cual tenía porte para usar, informa hoy El País.
"El ataque a J. (Juárez)es claro que no presenta las características necesarias como para resolver la legítima defensa porque el propio M. (Mariño) expresa que: `… él no me hizo nada, parecía como un espectador…´, `…si bien no distinguí arma, vi que él que estaba atrás (Juárez) me apuntaba con un cañito gastado…´, y concluye: `…ojo, no vi un brazo extendido hacia mí apuntándome, sino medio recogido…", señala el auto de procesamiento.
Además, el texto del Tribunal indica que Mariño no pidió auxilio y tras disparar se retiró del lugar "no por el camino más normal y breve, (…) lo cual resulta un claro indicio de culpabilidad".
"Mariño expresó que le pusieron el cuchillo de larga hoja sobre la cara", indica el auto de procesamiento, pero más adelante agrega que el arma blanca invocada "nunca apareció".
El fallo del Tribunal aduce que es "ilógico" que los delincuentes hayan dejado reaccionar a Mariño si contaban con un arma. "Ésta no aparece y contra todo pronóstico sí aparece un revólver de juguete".
"Si observamos las fotos de la reconstrucción y vemos la distancia que existía entre ellos, en realidad, M. los ejecuta y certeramente, porque se trata de un sujeto acostumbrado al manejo de armas, con práctica de tiro", asegura el documento del Tribunal.