Violento film australiano premiado en el Sundance

Estreno. Llegó directamente en DVD el policial "Reino animal" de David Michôd

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GUILLERMO ZAPIOLA

Fue premio del jurado en el Sundance 2010, y su actriz secundaria Jacki Weaver compitió por el Oscar. Sin embargo, "Reino animal", film australiano dirigido por el debutante David Michôd ha llegado al Uruguay directamente en DVD.

Se ha dicho sin mucho margen de error que era una suerte de versión australiana de Buenos muchachos (1990) de Martin Scorsese con El clan Barker (1970) de Roger Corman y algunas de las películas policíaco/gansteril/familiares de James Gray (La traición, 2000; Los dueños de la noche, 2007).

Esa es una forma de decir que hay elementos bastante arquetípicos en esta película: protagonista más o menos inocente (James Frecheville) inserto en una conflictiva situación familiar; la fascinación del mundo del delito; el intento de un adulto comprensivo (el policía encarnado por Guy Pearce) de aportar una ayuda quizás inútil; una presencia dominante (la inquietante y siniestra abuela interpretada por Weaver) a la vez protectora y promotora del desastre. No corresponde adelantar demasiados detalles de la anécdota en una nota como ésta, pero no es difícil advertir que hay allí un cóctel explosivo que tarde o temprano desembocará en un estallido de irrefrenable violencia.

La madre del protagonista muere de una sobredosis, y el chico (que tarda en recuperarse del impacto y deambula a lo largo del film en estado casi catatónico) va a vivir con unos tíos en un barrio de Melbourne. Solo que éstos, al igual que la abuela, están involucrados en asuntos poco claros. Hasta el momento, la difunta madre, que no cabe describir exactamente como una santa, se las había arreglado para mantener a su hijo alejado de las actividades delictivas de sus parientes, pero ahora no está para evitar el inevitable acercamiento.

La mujer mayor es realmente quien mueve los hilos de la familia (de ahí la referencia a El clan Barker: hay algo de la "Ma" de Shelley Winters en el personaje de Weaver), y de a poco comienzan a ocurrir cosas cada vez más graves. A cierta altura mueren dos oficiales corruptos, y el cerco policial se cierra, implacablemente, sobre la familia. La tragedia acecha a la vuelta de la esquina.

El título de la película puede resultar obvio, pero resume con bastante claridad cuál es la visión del mundo (o al menos, la de ese mundo particular que describe) sostenida por el director. Contra la opinión de veganos y otros bienpensantes, el reino animal es la ley de la selva: comer o ser comido. Y el film prueba que los seres humanos son bastante animales.

Va a haber que averiguar algo más acerca del director y libretista Michôd, pero por el momento corresponde consignar que ha sido actor, ha realizado varios cortos, suele escribir lo que filma, y éste es su primer largo como director. El film es también el descubrimiento de un talento por lo menos interesante, atento a la pintura de ambientes y personajes, vigoroso cuando corresponde serlo, acaso un poco violento de más en algunas escenas.

Tal vez su mejor virtud sea el aire aparentemente casual y cotidiano con que se va gestando su tragedia. Sus personajes parecen asombrosamente "normales" y cotidianos, una familia de barrio con sus problemas, sus pequeñas alegrías, el disfrute ocasional de los placeres de la cocina. No son "mafiosos fulltime" que se reúnen para conspirar en ceremoniosos salones repletos de humo, sino seres humanos en apariencia de los que no sabemos demasiado, y cuyo comportamiento puede llegar a chocar, por eso mismo, con la violencia de una bofetada o algo más fuerte. Una de las habilidades de Michôd consiste justamente en el hecho de descubrir ese mundo a través de la mirada del joven que, junto con el espectador, llega a él desde afuera, y a quien a veces se le escamotean datos de la trama o del carácter de sus agonistas.

Película de bajo presupuesto pero que sabe hacer buen uso de sus recursos, Reino animal cuenta también con un elenco de primera línea. La veterana Weaver tiene toda una carrera en Australia, pero puede ser aquí un descubrimiento para el resto del mundo. Intenso y sólido, el film justifica algo más que un vistazo.

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