Cartel mentiroso

Antonio Mercader

Sobre la entrada del edificio central de la Universidad de la República pende un cartel que fija el comienzo de la dictadura en 1968 cuando todos saben que el golpe de Estado fue en 1973. Este intento de antedatar el período dictatorial no es novedoso ni inocente aunque lo chocante es que se haga desde nuestra casa mayor de estudios.

Desde hace tiempo grupos de izquierda insisten con que en 1968 Uruguay perdió su democracia y se hundió en dictadura. Si así fuera, los propulsores del falseamiento no podrían explicar muchas cosas. Por ejemplo, cómo es posible que bajo un régimen de fuerza surgiera un nuevo partido, el Frente Amplio, que compitió tres años después en las elecciones. Tampoco podrían aclarar cómo hizo Wilson Ferreira a partir de ese año para consolidar su liderazgo y convertirse en candidato presidencial a fuerza de golpear al gobierno desde el Senado. Un escolar sabe que en dictadura eso no se permite.

Sin embargo, a quienes mienten desde el cartel universitario les importa poco la verdad. Su proyecto consiste en instalar ese 1968 en la memoria de la gente -en particular de las nuevas generaciones- para adulterar la historia con fines políticos. José Rilla en su magnífico ensayo "La actualidad del pasado", expuso la forma en que los partidos buscan inscribir sus peripecias en un relato que tenga un cierto sentido, es decir, que les resulte útil en el presente. Este es el caso que nos ocupa.

Falsear fechas es parte de un intento de la izquierda de reescribir la historia reciente para, entre otras cosas, justificar el alzamiento armado de los tupamaros. Si en 1968 había dictadura, Sendic, Mujica y compañía salen retratados como heroicos luchadores por la democracia. O más bien como defensores de ella, según esa tesis.

La que desmienten los propios tupamaros. En sus libros autobiográficos, Julio Marenales y Jorge Zabalza, dos "históricos" del MLN, destrozan la patraña al confirmar que su plan era conquistar el poder por las armas y no un intento de defenderse ni de defender la democracia. Aparte, sus primeras acciones violentas no datan de 1968 sino de 1963, o sea, cinco años antes, por lo que sería necesario que los falsificadores retrotraigan las fechas a extremos aún más ridículos.

La verdad es que como otros grupos guerrilleros latinoamericanos, los tupamaros quedaron encandilados por el éxito del castrismo e intentaron repetirlo. Si ahora se insiste con 1968 es porque se quiere marcar la llegada al poder de Jorge Pacheco Areco, pero eso ni siquiera respeta la historia que cuentan los mismos tupamaros.

Porque es sabido que desde años anteriores a la llegada de Pacheco querían justificarse denunciando que en Uruguay había dictadura. Por ejemplo, el documento número 3 del MLN difundido en 1967 ya calificaba de "dictadura" al gobierno de Óscar Gestido en cuyo gabinete figuraba, entre otros, Zelmar Michelini. Entonces ya se hacía campaña para legitimar la violencia tupamara contra la democracia, la misma que hoy retoma el mentiroso cartel de la Universidad.

Y ya se sabe lo que pasa con una mentira mil veces repetida...

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