TRÍPOLI | AFP Y ANSA
La coalición internacional continuó con bombardeos en Libia, en una jornada que se saldó con unos 130 muertos. Los rebeldes denunciaron que los usaron como escudo humano y circuló el rumor de la muerte de uno de los hijos de Muamar Gadafi.
En medio de los ataques de los occidentales a las fuerzas del coronel libio circularon versiones sobre la supuesta muerte de uno de los hijos del dictador, Jamis, que fue herido de gravedad tras la ofensiva aérea en el centro de comando de Gadafi el domingo de noche, según informó de The Guardian.
El diario británico, que citó a las cadenas Al Arabiya y Al Manara, sostuvo que Jamis Gadafi "está luchando por su vida" tras un ataque en la base Bab al Azizia. Ese medio reportó que en un momento se consideró muerto a este hijo de Gadafi, el sexto y último, y titular de un cargo militar, pero no obtuvo certezas sobre el caso, a pesar de que el sitio Al Manara lo daba por fallecido.
En tanto, los grupos rebeldes denunciaron que las fuerzas que respaldan a Gadafi trasladaron civiles para usarlos como escudos humanos en la ciudad de Misrata, donde además de 40 muertos hubo 300 heridos.
Un vocero de los opositores y una fuente médica indicaron que después del ataque del domingo a esa ciudad, donde murieron siete personas, los soldados ingresaron ayer al centro de la localidad vestidos de civil.
Fue entonces cuando, según un portavoz rebelde, unas 500 personas fueron llevadas "bajo amenazas" hasta el centro para manifestar su apoyo al régimen, lo que provocó una contramanifestación de miles de habitantes opositores.
Ese fue el momento elegido por los francotiradores apostados en los tejados para abrir fuego contra la multitud, según el vocero.
Los primeros en retomar los ataques de Occidente en el día de ayer sobre Libia fueron los franceses, y poco después despegaron tres aviones de combate italianos de la base de Trapani Birgi.
Cuatro aviones F-16 belgas se sumaron a la operación internacional, en una misión destinada a "proteger a la población civil", según anunció el ministro belga de Defensa, Pieter De Crem.
París y Washington aseguraron que los bombardeos de la coalición evitaron un baño de sangre en Bengasi, la capital rebelde, 1.000 km al este de Trípoli, y que cortaron la ofensiva contra zonas opositoras.
Según fuentes gubernamentales, la coalición internacional atacó ayer la ciudad de Sabah, bastión de la tribu a la que pertenece el dictador Gadafi, ubicada unos 750 kilómetros al sur de Trípoli, y bombardeó el puerto y aeropuerto de Sirte, subrayando que hay "muchas" víctimas.
Por otra parte, la televisión estatal informó que en la capital del país hubo 90 muertos en los ataques contra distintos lugares, entre ellos un hospital, y mostró imágenes de heridos. Hubo varias explosiones en distintos puntos de la ciudad.
Las fuerzas del líder, que antes de la ofensiva aliada de ayer habían iniciado el ataque a Bengasi, tuvieron que replegarse hacia la zona de Ajdabiya, 160 km al sur.
A lo largo de la carretera entre Ajdabiya y Bengasi podían verse decenas de tanques destruidos por los bombardeos. Y en el camino, varios centenares de rebeldes que se habían reunido para atacar Ajdabiya fueron dispersados por disparos de la artillería gubernamental.
"Pedimos más bombardeos. Queremos que los aliados bombardeen los aeropuertos y los tanques" de Gadafi, dijo Aalman Maghrabi, uno de los insurgentes.
Es que, aunque el régimen proclamó un nuevo alto el fuego, su artillería siguió machacando las ciudades de Zenten y Yefren, al sudeste de Trípoli. "Realizaron una masacre, disparaban incluso con armas pesadas", dijo ayer por teléfono un habitante de Zenten.
El régimen denunció que los ataques de la coalición habían matado el sábado a 48 civiles, aunque los periodistas invitados el domingo a asistir a los funerales no vieron ningún cuerpo. Por su parte, el Pentágono indicó que carecía de indicios de que los bombardeos occidentales hubiesen provocado víctimas civiles.
La coalición internacional invadió el sábado Libia luego que la ONU habilitó una intervención militar para evitar más muertes de rebeldes en manos de las tropas de Gadafi. El coronel prometió tras los ataques una "larga guerra".
LIBERACIÓN. En tanto, la dirección del diario The New York Times anunció que cuatro periodistas que habían sido detenidos en Libia por las fuerzas leales a Gadafi el miércoles pasado fueron liberados en Túnez y estaban sanos y salvos. El jefe de redacción, Bill Keller, dijo tras conocer la noticia: "A causa de la situación en Libia, ocultamos nuestro entusiasmo y nuestros comentarios a la espera de que pudieran abandonar el país, pero parece que llegó el momento de celebrar esto".
Protagonistas de la ofensiva
Barack Obama
Presidente de Estados Unidos
"Nuestra acción militar es en apoyo de un mandato internacional que se centra específicamente en la amenaza que el coronel supone para su pueblo (...) Ahora bien, también afirmé que la posición estadounidense es que Gadafi tiene que irse".
Nicolas Sarkozy
Presidente de Francia
"Nuestras fuerzas aéreas se opondrán a cualquier agresión de los aviones del coronel Muamar Gadafi contra la población de Bengasi (...) Nuestros aviones impiden ataques aéreos contra esa ciudad (bastión de los rebeldes libios)".
David Cameron
Primer Ministro Británico
"Muamar Gadafi respondió a la resolución de la ONU declarando un alto el fuego, pero enseguida quedó claro que rompió su promesa (....) Con el tiempo queremos que el comando y control de la operación pasen a manos de la OTAN".
Miles de africanos llegan a Italia
ROMA | Con el desembarco de unos 1.400 inmigrantes en las últimas 24 horas, la isla siciliana de Lampedusa está en emergencia, al alojar a unos 5.000 inmigrantes provenientes de los países del Norte de África, indicaron las autoridades locales.
La población de la isla de unos 6.000 habitantes pide que se impidan los desembarcos y teme que la resolución de la ONU contra Libia implique represalias por parte del coronel Muamar Gadafi y que este haga llegar más inmigrantes, ya que es el territorio europeo más cercano. En total, hay 4.789 ilegales en Lampedusa, de sólo 20 km2 y con un centro de acogida con capacidad para 850 personas.
La llegada masiva de inmigrantes suscitó protestas de los locales, que critican la ausencia de medidas eficaces para hacer frente a la ola de inmigrantes que huyen de los países en crisis.
Indignada, la población local trató de impedir por la fuerza el desembarco de tiendas de campaña y baños para los ilegales. Los ciudadanos viven del turismo y quieren evitar que la isla se transforme en un "campo de refugiados".
El alcalde Bernardino de Rubeis intentó calmar a la población y prometió organizar el traslado diario de 500 africanos a otros centros de la península.
El ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, destacó por su parte que casi todos los arribos provienen de Túnez y que esas personas "no se pueden considerar solicitantes de asilo" porque en ese país "no hay una guerra en curso".
Maroni comentó, además, que "existe la posibilidad que desde Túnez llegue alguno vinculado al mundo de la criminalidad o, peor aún, del terrorismo", por lo cual "los controles son elevados". El riesgo de terroristas o criminales "infiltrados entre los libios en fuga existe", aseguró el ministro, quien declaró que se trasladará a "Túnez para detener las partidas" desde ese país.
La Cruz Roja calificó de "inaceptable" e "indecente" la situación que viven los inmigrantes, hacinados en el único centro de alojamiento u obligados a dormir en el suelo. AFP Y ANSA