El célebre cineasta chileno Patricio Guzmán rodó en el desierto de Atacama, uno de los lugares más secos de su país y del planeta, su documental "Nostalgia de la luz", que se estrena el próximo viernes en los Estados Unidos.
Para Guzmán (70 años y autor de algunos documentales legendarios: el más importante de todos es probablemente la trilogía de La batalla de Chile, crónica de los antecedentes y la ejecución del golpe pinochetista) el desierto de Atacama, en el norte de Chile, más grande que Portugal y ubicado a una altura de 3.048 metros por encima del nivel del mar, representa algo que le interesa particularmente: un espacio inacabable para contar historias.
Estuvo en el lugar hace cuarenta años, ha contado Guzmán, y le pareció "un lugar tan especial y escenográfico" que pensó que tenía que volver.
El desierto de Atacama es también la base de varios observatorios donde los astrónomos estudian los orígenes del planeta, además de un espacio lleno de minas de salitre y yacimientos arqueológicos. Sin embargo, insiste Guzmán, "esta película explora el territorio del pasado. El presente prácticamente no existe. Es demasiado rápido. Yo quería hacer una película en un territorio en el que todo fuera pasado``.
Inevitablemente, sin embargo, una parte de ese pasado tiene que ver con la dramática "historia reciente" chilena de los tiempos de Pinochet. Una parte del film tiene que ver, por ejemplo, con la experiencia de un grupo de mujeres chilenas que buscan los cadáveres de sus familiares, presos políticos que murieron a manos del ejército tras el golpe militar de 1973.
El director dijo que quiso entrelazar la búsqueda de los huesos de las víctimas, con la investigación de los orígenes que hacen los astrónomos y los arqueólogos. Guzmán describe estas historias como "narrativas paralelas``.
"Yo las crucé y así es como la película apareció``, asegura.
El rodaje del documental duró dos meses y medio. El equipo tuvo que evitar el fuerte sol del mediodía y ponerse las gruesas cremas que usan los mineros de la zona para protegerse la piel. Contaban con muchas provisiones y acampaban a veces en poblados como Calama o San Pedro de Atacama.
Guzmán dijo haber quedado fascinado por los colores del desierto y las cúpulas de los observatorios de los astrónomos en medio un paisaje caracterizado por la soledad absoluta.
Como ya se ha señalado, el documental incluye el testimonio de algunas de las mujeres que llevan años buscando los cadáveres de las víctimas del golpe. El desierto es tan seco que mantiene el tejido humano intacto, conservando así tanto los cadáveres de gente asesinada hace treinta años como los restos de momias precolombinas que tienen cientos de años de antigüedad.
"Una mujer me dijo que quería que los telescopios del desierto pudieran enfocarse en la arena y encontrar así los huesos de la gente que buscaba``, señala el director. "Con testimonios como estos pude entrelazar las historias``.
Hay todavía treinta y cinco grupos de mujeres aún buscan los restos de sus seres queridos a través de todo el país. Según cuenta Guzmán, muchas de ellas son ancianas y viven "en el fatalismo y la resignación de no poder encontrar lo que buscan". En otros casos, son los hijos de los desaparecidos los que se ocupan de la búsqueda de las víctimas de la dictadura.
Nostalgia de la luz, que fue presentada en el festival de Cannes en mayo de 2010 y fue premiada el año pasado por la Academia de Cine Europeo, es distribuida en Estados Unidos por Icarus Films, se estrenará el próximo viernes en el IFC Center de Manhattan, y circulará luego por Vancouver, Los Angeles, Washington DC, San Francisco y Berkeley, California. No llegará a las salas de cine chilenas hasta el mes de septiembre.
"Creo que es una película rara, diferente. Es un discurso poético y metafórico``, dijo Patricio Guzmán a la prensa refiriéndose a Nostalgia de la luz. "Pero, aún así, toca mucho a la gente desde el punto de vista emotivo``.
En abril, el BAMcinématek de Brooklyn presentará una retrospectiva de la obra de Patricio Guzmán. (BASADO EN AGENCIAS)