La Cancillería consiguió ayer pasajes para dos niños uruguayos que viven en Japón. Estos llegarán al país el próximo miércoles 23. Falta un pasaje más para la madre de ellos, "que expresó a último momento que también vendrá", y para un niño de otra familia que sus padres quieren sacar de Okanawa, la ciudad donde viven, por miedo a la radiación. Así lo informó ayer a El País el director general de la Secretaría de Cancillería, Nelson Chabén.
El funcionario, que está a cargo de la situación de los uruguayos en Japón, señaló que "no es fácil conseguir los pasajes" por la cantidad de personas que están optando por abandonar el país por temor al riesgo nuclear y por los continuas réplicas del terremoto de la semana pasada.
"Lo más importante de destacar es que solo nos hacemos cargo de su retorno a Uruguay. Si ellos después deciden volver a Japón ya pasa a ser un problema de ellos", precisó Chabén.
Cristina Márquez, madre de tres hijos, es la única adulta que pidió ayuda para regresar. Pretende volver con sus hijos de 6 y 12 años (que son los que ya tienen los pasajes); en Japón se quedará su pareja y su otro hijo de 20 años. Ellos viven en Saitama, a 280 kilómetros de la planta nuclear de Fukushima, donde el terremoto pegó fuerte.
El otro niño cuyos padres quieren sacar de Japón, tiene 6 años y su apellido es Fontes.
Según la Cancillería unos 160 uruguayos viven en Japón, que junto con sus familias suman unas 270 personas.