El sábado pasado, que marcaba el inicio del feriado de Carnaval, el tránsito en la interbalnearia fue un infierno, agravado por la proliferación de semáforos que se han ubicado hasta Parque del Plata. Miles y miles de montevideanos se desplazaron hacia el este, en medio de la imprevisión y pasividad de las autoridades encargadas de ordenar la circulación por las carreteras.
Colas interminables fue la tónica de una jornada donde hubo gente que tardó dos horas en llegar del puente de Carrasco hasta La Floresta. Y no iban a pie.
Ahora se viene el regreso de esos miles y miles de montevideanos. La experiencia aconseja para el ca-so, suprimir los semáforos carreteros y confiar en la policía caminera para ordenar el tránsito. Los ciudadanos viajeros estarán agradecidos.