Con la mirada en la televisión

| Después de la ceremonia. El Oscar pasó, y se cumplieron casi todas las previsiones de El País Lo que queda en el aire son algunas interrogantes sobre adónde va hoy la industria cinematográfica

 20110228 600x427

GUILLERMO ZAPIOLA

Ya se dijo todo lo que había que decir acerca de los Oscar de este año, y acaso un poco más. Ocurrió exactamente lo que se anunció que iba a ocurrir, los ganadores recibieron sus estatuillas y pronunciaron sus discursos. Hasta el año que viene.

Bueno, quedan las reacciones posteriores. Y acaso una tentativa de interpretación. A lo mejor esta (¡última!) nota es efectivamente necesaria.

"Un premio viejo entregado por viejos a películas viejas", se quejaba ayer un usuario de El País Digital, comentando las premiaciones de este año. El comentario es inobjetable hasta que comienza a defender a David Fincher, a quien habría que discutir en otro lado. Pero puede ser el punto de partida para alguna probablemente inútil disquisición de sobremesa.

Algo está ocurriendo realmente (y no es un buen síntoma) cuando la industria del cine decide que El discurso del rey es la mejor película de este o cualquier año, y su director Tom Hooper se lleva el premio a mejor director. Había diez películas entre las cuales elegir, y probablemente al menos cinco (Lazos de sangre, El origen, Toy story 3, Temple de acero) eran mejores que el film de Hooper.

Había también cinco trabajos de dirección, y allí la decisión era más complicada. Para muchos es bastante obvio que Hooper no se merecía la estatuilla, pero entonces quién: bueno, los Coen están en buena forma en Temple de acero (pero ya habían sido premiados), Aronofsky o Fincher si no había más remedio, mucho más dudosamente Russell por El ganador. El lío es que los verdaderamente buenos no estaban siquiera nominados: Scorsese (La isla siniestra), Nolan (El origen), Debra Granik (Lazos de sangre). Es cierto, de todos modos, que la opción de la Academia fue la más conservadora de todas. Lo de la "vejez" puede ser una de las explicaciones.

TELEVISIVOS. Hay por lo menos otra, quizás complementaria, y resonó en la penúltima neurona de algún aficionado veterano durante el discurso de agradecimiento de Aaron Sor- kin, premiado por su guión de Red social. De todos los nombres imaginables con los que pudo compararse, Sorkin dijo que era una particular satisfacción obtener "el mismo galardón que Paddy Chayevsky". Examinemos el punto.

El legendario Chayevsky obtuvo a lo largo de su extensa carrera tres premios Oscar, por los guiones de Marty (1955) de Delbert Mann, Hospital (1971) de Arthur Hiller y Poder que mata (1976) de Sidney Lumet. Fue uno de los más notorios representantes de la llamada "generación de la televisión" de los años cincuenta, y el triunfo de Marty en 1955 (película, director, guión y actor) marcó, justamente, la absorción de mucho talento televisivo por parte de la gran industria. Era el momento en que la "caja boba" le estaba quitando público a los cines, y éstos respondieron de dos maneras: con pantallas anchas, terceras dimensiones y superespectáculos... y contratando a los mejores de la televisión (Chayevsky, Lumet, Penn, otros).

Habría que preguntarse si los Oscar de este año no están sugiriendo algo parecido. Ya es casi un lugar común decir que, hoy, la mejor ficción narrativa audiovisual se está haciendo para televisión. La industria parece haber tomado nota, y empezó a reclutar sangre nueva.

El propio Sorkin ha escrito algunas cosas para cine, pero se lo identifica, sobre todo, con dos series valiosas para pantalla chica (The west wing y Studio 60 on the Sunset Strip). Y varios de los premiados por El discurso del rey vienen igualmente de la televisión: su libretista David Seidler (muchos capítulos de diversas series), su director Hooper (miniseries como la Elizabeth I con Helen Mirren, algún episodio de Prime suspect y la excelente John Adams).

Algo no está funcionando bien en la industria cuando la mayoría cree que lo mejor que tienen para mostrar es lo más parecido a un telefilm de la BBC que hay en los alrededores. De acuerdo, el elenco es espléndido y el Oscar a Colin Firth fue el más indiscutible de todos.

La pregunta, entonces, es por dónde anda el cine, al menos entre las cosas que compitieron por el tío Oscar. Para una selección personal e inevitablemente subjetiva y discutible, en la diestra edición y la poderosa inventiva visual de El origen; en algunas tomas de jinetes y paisajes de Temple de acero; en el sobrio, lacónico, casi fordiano lenguaje de Lazos de sangre, acaso la mejor de las diez películas candidatas, y un llamado de atención hacia una directora joven, Debra Granik, cuya carrera futura habrá que seguir con la debida atención.

Cuando la Academia y lo independiente se entrecruzan

Hubo una época en la que los términos "Hollywood" e "independiente" no cabían en el mismo párrafo. Esa época parece haber quedado definitivamente atrás.

Desde hace varios años, las candidaturas al Oscar y las de los Independent Spirit Awards han venido solapándose, y en algunos casos incluso los premios en ciertas categorías han sido los mismos. Esta temporada no ha sido una excepción.

Cuatro de las cinco películas candidatas a los premios "indies" estaban también en las diez del Oscar, y una de ellas (El cisne negro) se convirtió en la gran ganadora de la noche, con premios a mejor film, actriz, director y fotografía. Incidentalmente, las cinco actrices del Oscar coincidieron con los "indies", aunque éstos agregaron una sexta (Greta Gerwig, por Greenberg) y a la larga se inclinaron también por Portman.

El discurso del rey compitió únicamente como "película extranjera" (por británica, los "indies" son más rigurosos en que los demás rubros estén cubiertos por norteamericanos), y ganó. La diferencia de criterio dejó afuera en cambio a Colin Firth, y eso dejó abierto el camino a James Franco para alzarse con galardón a actor por 127 horas (había sido "el rival" de Firth en las apuestas de El País). Los Independientes discreparon con la Academia en mejor el premio a mejor libreto (fue para Mi familia), y le prestaron más atención a Lazos de sangre: además de la película nominaron a su directora Debra Granik, su protagonista Jennifer Lawrence y sus secundarios Dale Dickie y John Hawkes, estos últimos, además, premiados.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar