Hay temas que agotan, cansan y aburren, pero que vuelven una y otra vez sin cansarse ni agotarse ni aburrirse. Los que los sacan a flote no se aburren de insistir con ellos. Uno de esos temas, que tal vez podría ocupar el puesto número uno de las cuestiones más repetidas y conversadas de la farándula, es el de Brad Pitt y Angelina Jolie. Ellos, en realidad, son el gran tema, porque constantemente se encuentran cuestiones asociadas a su vida privada que son discutidas con pasión.
Hace unos días nos enteramos de que Jennifer Aniston habló sobre Angelina Jolie. Al fin se dio el gran evento que todos esperaban. Después de años de que la prensa más apurada del mundo ha inventado historias con respecto a ellas y los celos por Brad Pitt, Aniston rompió el silencio. Y dijo lo obvio: que no odia a Angelina Jolie. Aburrido y previsible.
Es una confesión aburrida, obviamente, para todos aquellos que esperaban circo y más telenovelas con este trío de actores. Pero no pasó nada de eso. Igualmente, quienes esperen ansiosos por más novedades, podrán descansar tranquilos sabiendo que no tardará mucho en aparecer otro rumor o noticia disparatada inventada con respecto a ellos. Ya alguna revista publicará que Angelina Jolie es infiel, que Brad Pitt es homosexual y su matrimonio una fachada, o que sus hijos los odian. De hecho, el viernes pasado algunos medios volvieron a insistir con que los gemelos que tiene la pareja podrían parecer síndrome de Down. Lo dicho: nadie se agota de hablar sobre ellos. Incluso es tentador sumarse a la catarata de disparates y comenzar a inventar.
Pero tal como se dijo al comienzo, el tema aburre. Al menos aburre si se vuelve una y otra vez sobre lo mismo. El problema en este caso es que volverá a ocurrir, porque la sola mención de sus nombres llama siempre la atención y eso es motivo más que suficiente como para mantenerlos siempre entre grandes titulares. Sean ciertos o falsos. Da lo mismo, lo que importa es que estén.