El domingo a la noche cerró la gran feria de arte virtual promovida por marchantes de Nueva York, dejando paradójicamente un saldo positivo y otro negativo. El sitio vipartfair.com, ideado por una pareja de comerciantes de arte neoyorquinos, ofertó obras de 139 galerías, provenientes de 30 países. Si bien no hubo grandes ventas, quedó más que demostrado que hay un mercado potencial que tal vez guarde sorpresas y se perfile con gran potencialidad.
Presentada como "la primera feria virtual de arte del mundo", la misma estuvo abierta durante una semana, y aunque el nombre "vip" asustaba un poco a los usuarios, muchos fueron los que se animaron a sumarse. Tantos que la respuesta del público hizo colapsar la conexión e impidió muchas de las negociaciones. Al final del experimento, los resultados hablaban por sí solos.
Si por un lado es notable el interés multitudinario por comprar (y también por mirar) obras de arte, quedó bien claro que mientras no exista una forma más cómoda de transmitir las características de aquello que está vendiendo, la tendencia on line se mantendrá en estado de gestación.
El nombre de la feria encerraba un juego de palabras, puesto que la siglo "vip" no refería a "Very Important Persons" sino al concepto de "View in Private", es decir, a la posibilidad de "mirar en privado". La apuesta focalizaba en gente de mucho dinero, que como es sabido, en general prefiere mantener en reserva sus actividades. Otra ventaja es que las galerías evitaron los costos del flete para transportar las obras, y pagaron por sus espacios virtuales un alquiler mucho menor que el que habrían abonado por un stand convencional.
La feria es una creación de James y Jane Cohan, una pareja de comerciantes de arte neoyorquinos que se largó a planificar el proyecto hace tres años. Su hipótesis era que había chances de generar un público nuevo sin sacrificar el circuito tradicional, ni las cifras suculentas. Por lo menos eso sugerían los números: ya en 2010, la empresa de remates Christie`s le sacó provecho a su sistema de ofertas en tiempo real con ventas como la de una vasija china de la dinastía Shang, que se transfirió a un interesado por nada menos que de 3.3 millones de dólares. Todo un récord para el comercio on line. Ahora todas las miradas están puestas en los pasos futuros de esta modalidad que seguirá dando que hablar.