Obama teme que EE.UU. pierda liderazgo ante China si aplica mal la austeridad

Discurso. Anunció varios recortes pero sin cercenar capacidad innovadora

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WASHINGTON | THE NEW YORK TIMES

Mientras el impulso en Washington lleva al recorte presupuestal y la reducción, Barack Obama argumentó que una política de austeridad, aplicada con insensatez, significa una rendición anticipada ante China, India y otros competidores.

Es un tema que Obama ha abordado de manera reiterada desde la devastadora derrota que sufrió el Partido Demócrata en las elecciones de noviembre, y lo volvió a poner en el tapete en el discurso que dio el martes ante el Congreso.

Advirtió que Estados Unidos debe "jugar más rápido" y dijo a los legisladores y al país que "este el momento Sputnik de nuestra generación" (Fue una alusión al lanzamiento por parte de la Unión Soviética del primer satélite espacial, que dejó rezagado a Estados Unidos, aunque después éste recuperó terreno y llegó antes a la Luna).

Con esas palabras, Obama definió la batalla ideológica de este año: enfoques marcadamente diferentes sobre el papel del Estado, aunque las dos partes coincidan en que es necesario hacer recortes.

Para la nueva mayoría que tiene el Partido Republicano en la Cámara de Representantes, el camino hacia restablecer la competitividad estadounidense incluye la reducción de impuestos y desplazar al gobierno. En cambio, Obama considera que aun un gobierno federal más afinado debe jugar un papel central para guiar el futuro económico del país, ayudando a que Estados Unidos enfrente a las potencias económicas en ascenso que redujeron la ventaja que tenía Estados Unidos, mientras éste estaba distraído en la década siguiente a los atentados del 11 de septiembre.

"Los hogares surcoreanos ahora tienen mayor acceso a Internet que nosotros", dijo Obama, al comenzar a marcar una lista que indica cómo Estados Unidos se ha rezagado. "Los países en Europa, así como Rusia, invierten más en sus redes viales y ferrocarriles que nosotros. China arma trenes más veloces y construye aeropuertos." Apuntó que el centro privado de investigación sobre energía solar más grande del mundo y la supercomputadora más rápida, ahora están en China.

Obama no es el primer presidente que intenta reavivar el espíritu competitivo de la Guerra Fría, en un esfuerzo por obligar a dejar de lado las diferencias políticas y unirse para enfrentar la amenaza común a su prosperidad y seguridad.

"Los estadounidenses son proclives a ciclos de creencia en su propia declinación", escribió Jospeh Nye, en su nueva exploración sobre el estatus de Estados Unidos en el mundo, titulado "El futuro del poder". No hay duda que Obama intenta sacar a Estados Unidos de su última desazón, argumentando que ningún país tiene mejores universidades ni más espíritu emprendedor, aunque los describió como activos frágiles.

Obama intentó una vez más establecer una diferencia entre sus tácticas de corto plazo para que el país trabaje nuevamente -eso lo llevó a coincidir en la extensión de los recortes de impuestos, incluyendo muchos que considera inconvenientes- y una estrategia de largo plazo de inversiones selectivas y reducción del déficit.

"Tengamos la seguridad de que realmente estamos cortando el peso excesivo", dijo Obama, en lo que fue la frase de su discurso dirigida más directamente a los dirigentes del Tea Party. "Recortar el déficit mediante el cercenamiento de nuestras inversiones en innovación y educación es como aliviar a un avión que tiene exceso de carga, mediante la remoción de sus motores. Al comienzo, parece que se está volando a gran altura, pero no pasará mucho tiempo antes de que se sienta el impacto."

DIFERENTE. De alguna manera, su advertencia fue reminiscente del estilo que expuso en 2008. Sin embargo, este es un momento diferente y está lejos de quedar en claro que la fórmula que funcionó tan bien hace dos años mantenga potencia. Como reconocen varios de sus asesores -especialmente los que se retiraron de la Casa Blanca o se aprestan a hacerlo- Obama fracasó en su intento de reunir al país detrás de su estrategia para combatir la más profunda crisis desde la Gran Depresión. Su victoria con la reforma del sistema de salud se produjo a un costo tremendo. Los remates de viviendas y la tasa de desempleo que está apenas por debajo del 10%, parecían un síntoma de declinación.

Solo con su discurso en Tucson hace dos semanas, en respuesta a la acción de un hombre que baleó a la congresista Gabrielle Giffords en la cabeza y provocó que el país cuestionara los límites apropiados de la división política, Obama comenzó a reencauzar la narración en la dirección que quería.

Ahora, su desafío es ganar la polémica contra los que dicen que cuando el gobierno interviene en la economía, habitualmente empeora la situación. Si bien elogió las maravillas de la libre empresa -fue un esfuerzo para frenar las acusaciones de que es un socialista- el presidente planteó que, en determinados momentos, la intervención estatal ha sido inspirada.

HUMILDAD. "Debido a que no siempre es redituable para las empresas la inversión en investigación básica, a lo largo de nuestra historia, nuestro gobierno proveyó a los científicos de punta y a los inversores con el apoyo que necesitaron", indicó. "Así se plantaron las semillas de Internet. Eso fue lo que ayudó a hacer posible cosas como los chips y el GPS."

Sin embargo, ese es un argumento que pudo hacer el presidente Bill Clinton hace 15 años. Obama aludió en realidad a la capacidad de competencia estadounidense actual: la innovación, la educación y la infraestructura son ingredientes necesarios para el éxito competitivo global, pero no lo garantizan. Muchas de las tecnologías de las que depende Obama son el producto de empresas mixtas que combinan ideas estadounidenses, diseño europeo y manufactura asiática. Eso es algo que pocos en el Congreso quieren oír y mucho menos financiar, teniendo en cuenta que muchos de los empleos creados por esas innovaciones no se destinan a estadounidenses.

Una de las líneas secundarias que expuso en el discurso fue que "hacer grandes cosas" en estos tiempos puede requerir un poquito más de humildad, mucho más trabajo y algunos socios internacionales en los que los estadounidenses rara vez piensdan, pero cuya capacidad de competir, ahora aprendieron a temer.

La cifra

400 mil Son los millones de dólares que Obama espera que se reduzca el déficit gracias al "congelamiento" del gasto anual que anunció.

Noche de buenos modales y emoción

Washington | La remilgada y correcta señorita Modales llegó e imprimió civismo en las gradas del Congreso. Republicanos y demócratas se sentaron juntos. Los aplausos estuvieron más comedidos y los abucheos fueron inexistentes. Nadie gritó "usted miente", como escupió hace dos años el republicano Joe Wilson al presidente.

El tono de la noche estuvo marcado por el atentado de Tucson (Arizona). Impresionante tributo la imagen del escaño vacío de la congresista Gabrielle Giffords, herida de un disparo en la tragedia de Tucson.

No faltó el reconocimiento a las Fuerzas Armadas que libran dos guerras en el extranjero, aunque Obama anunciase el pronto regreso de Irak. Salvatore Giunta, primer condecorado vivo con la medalla del Honor de Vietnam, ocupaba un lugar privilegiado y recibió un cálido aplauso.

La noche estuvo cargada de emoción. Como cuando el presidente Obama aludió al sueño americano: "Ese sueño es el motivo por el que puedo estar esta noche ante ustedes. Ese sueño es el motivo por el que un chico de clase obrera de Scranton puede estar detrás de mí (el vicepresidente Joe Biden, que sonrió encantado). Ese sueño es el motivo por el que alguien que empezó barriendo el suelo del bar de su padre en Cincinnati puede ser hoy presidente de la Cámara de Representantes en el país más importante del mundo (John Boehner)". Por supuesto, Boehner gimoteó -lo había hecho ya dos veces antes a lo largo de la noche- y a punto estuvo de que -una vez más- se le saltaran las lágrimas.

EL PAÍS DE MADRID

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