A diferencia de en otros partidos, donde también se ha burlado la prohibición de ingresar con explosivos al estadio, el clásico de anoche entre Peñarol y Nacional -en el marco de la Copa Antel Bicentenario- tuvo lesiones graves en las tribunas.
Es que pese a que se desarrolló un operativo de seguridad con más de 600 efectivos policiales, dentro y fuera del Estadio Centenario, la policía, una vez más, no pudo controlar el ingreso de fuegos artificiales.
A raíz de esto, el jefe de Prensa de Jefatura de Montevideo, Juan Carlos Duré, dijo hoy a radio Carve que cinco personas resultaron heridas debido a ese tipo de detonaciones.
Una de ellas, un individuo mayor de edad, perdió una mano tras explotarle "una bomba", explicó Duré. La persona, que se presume es un hincha de Peñarol, fue derivada al Hospital de Clínicas, confirmó el jefe de Prensa de la Policía capitalina a EL PAÍS digital.
Las otras cuatro personas, entre ellas un niño, resultaron con heridas leves.
Duré apuntó que "no se ha podido lograr mucha colaboración por parte de la gente en cuanto al uso de cohetes". Según el jerarca, "es difícil poder detectar" el ingreso de los explosivos: "Lo que son bombas y fuegos artificiales son mucho más fáciles de disimular", indicó.