WASHINGTON | Ante los intentos de los republicanos de derogar anoche la reforma sanitaria, el presidente Barack Obama, su principal impulsor, advirtió que 9 millones de hispanos tendrían un acceso "casi inalcanzable" a los servicios de salud si esto sucedía.
Tras las elecciones legislativas de noviembre en las cuales consiguieron la mayoría en la Cámara de Representantes, la oposición republicana se fijó como prioridad eliminar la reforma de salud, diseñada para extender la cobertura a entre 31 y 36 millones de estadounidenses más que antes.
Anoche los republicanos se preparaban para votar la derogación de la reforma, aunque la iniciativa era sobre todo simbólica, porque no tiene mucho futuro en el Senado, todavía dominado por los demócratas.
"Es muy poco probable que el Senado lo apruebe y con seguridad el presidente no lo firmaría", afirmó la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius.
Por si acaso, Obama tiene preparado su veto.
La votación en la cámara baja ya indica el comienzo de una ofensiva republicana para derogar la ley en los hechos, al negar fondos para las partes de la norma que entran en vigencia en los próximos años. En ese sentido se manifestó Sebelius, quien advirtió que la iniciativa republicana en la Cámara "es sólo el comienzo de lo que seguramente será una larga batalla".
La verdadera batalla ocurrirá al momento de la asignación de partidas en el Congreso, donde "la Cámara hará todo lo que pueda por reducir los recursos para implementar la reforma y el Senado tratará de aumentar esos recursos", dijo la legisladora demócrata Lucille Roybal-Allard.
La votación de la Cámara de Representantes estaba prevista para la semana anterior, como prioridad de los republicanos, una promesa de campaña que les ayudó a recuperar la mayoría en la cámara baja. Pero las discusiones se pospusieron tras el ataque a la legisladora por Arizona, Gabrielle Giffords, quien recibió un tiro en la cabeza y ahora se recupera lentamente. AFp