PHOENIX Y WASHINGTON | AP Y AFP
El presidente estadounidense Barack Obama encabezó un minuto de silencio por la masacre en Arizona, que dejó 6 muertos y 14 heridos. La congresista baleada está grave pero estable y el homicida no coopera con la Justicia, dijeron autoridades.
Obama declaró que en Estados Unidos "evidentemente", están todos "muy apenados y conmocionados tras la tragedia" en Tucson -ocurrida el pasado sábado cuando un hombre realizó una brutal matanza en un acto político encabezado por una congresista demócrata-. Realizó sus declaraciones luego de hacer junto con su esposa un minuto de silencio en el jardín de la residencia presidencial, con las cabezas bajas y los ojos cerrados mientras una campana repicaba.
En la Casa Blanca y el Capitolio las banderas ondearon a media asta, al igual que en todos los edificios públicos y legaciones diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, tal y como Obama pidió anteayer.
"Rogamos que los espíritus de esta nación sean bendecidos... Ayúdanos a salir de este oscuro lugar para ir a uno más luminoso...", recitó en las escalinatas del Capitolio el legislador demócrata Emanuel Cleaver.
Herida en la cabeza, la congresista Gabrielle Giffords, de 40 años, permanece en coma inducido y los médicos están optimistas. El neurocirujano Michael Lemole, del Centro Médico Universitario de Tucson, dijo que "la mejor manera de describirla es que ella se está aferrando por sí misma a vivir".
En una entrevista a la cadena de televisión CBS, Lemole señaló que extirpó una pequeña porción del cráneo de la congresista con el fin de realizar la cirugía, pero que probablemente la reemplazará en algún momento. La bala que hirió a Giffords le atravesó la cabeza por el lado izquierdo, pero aún puede responder a órdenes, como la de cerrar una mano o levantar dos dedos. "En esta fase del juego, si no hay cambios es bueno", agregó.
El esposo de Giffords, el astronauta de la NASA Mark Kelly, emitió un comunicado para agradecer el apoyo recibido tras el ataque y recalcó el orgullo que sentía su esposa de servir al estado de Arizona.
Fuera del hospital dejaron velas, flores y notas. "¡Lucha, Gaby, lucha!", dice una de ellas.
"NI UNA PALABRA". El hombre que disparó contra la congresista y causó la muerte de 6 personas y heridas a otras 13, Jared Loughner, de 22 años, no dijo "ni una palabra" a las autoridades, informó el comisario Clarence Dupnik. Loughner fue acusado de cinco cargos, incluidos asesinato e intento de asesinato, pero "a medida que la investigación continúe, es posible que se presenten cargos adicionales", indicó el director del FBI Robert Mueller.
Dupnik agregó que los investigadores están seguros de que Loughner actuó sólo, ya que es "el típico individuo problemático que es un solitario".
Allanaron su casa y en una caja fuerte encontraron un sobre donde escribió "mi asesinato" y "Giffords" en algún momento antes de tomar un taxi hasta la escena del crimen.
Republicanos deberán moderarse
La Cámara de Representantes, donde Gabrielle Giffords se sentaba desde 2007, suspendió las sesiones previstas para esta semana, a la espera de reevaluar la situación y asumir el impacto causado por la tragedia.
En cierto modo, la matanza de Tucson ha tenido ya el efecto de frenar, aunque sea temporalmente, el impulso revolucionario con el que la nueva mayoría republicana llegó al Capitolio. Los sucesos van a obligar, probablemente, a moderar ese espíritu y a condicionar la agenda de cambios al nuevo sentimiento contra el radicalismo político que nació tras el recambio parlamentario en el país.
En el clima actual, los republicanos no pueden permitirse el lujo de sonar extremistas o rechazar la mano bipartidista que, forzados por su estrepitosa derrota en noviembre, le tienden los legisladores demócratas. EL PAÍS DE MADRID