Ana María Abel
Lic. Ciencias Familiares
Mediado el siglo XX no llamaba la atención que los hijos solteros vivieran hasta casarse con sus padres. De a poco, primero los varones y luego también las chicas, empezaron a irse a vivir solos. Según estadísticas de algunos países del hemisferio norte, al finalizar los años `90, el 43% de los mayores de 18 años -unos 95.9 millones de chicos y chicas- había dejado la casa paterna. Sus progenitores continuaban financiando sus estudios y se hacían cargo de los gastos hasta que los jóvenes lograban acceder a un empleo o se graduaban.
Esta tendencia actualmente se está revirtiendo, en gran parte, a causa la crisis financiera mundial. Se estima que más de 35 millones de hijos solteros y muchos otros ya casados y con hijos chicos, vuelven al hogar paterno, por ahora sin fecha de salida.
La crisis provoca otros fenómenos preocupantes. En primer lugar, el hecho de que muchos jóvenes no se casan y la soltería es una costumbre "in crescendo". Desde fines de año 2007, cada vez más chicos o chicas amigos comparten casa o habitación para aliviar la caída del ingreso mensual o el desempleo de uno de ellos. Mientras cursan los últimos años de carrera, o los que trabajan en grandes empresas optan por el "vamos a probar si hay posibilidades de vivir juntos, respetando nuestra independencia, nuestra soltería".
También se contagia como la gripe el vivir en pareja sin un compromiso de estabilidad, con vínculos efímeros que deja a los jóvenes insatisfechos en lo personal y muchas veces "colgados" en lo económico cuando uno de los dos se cansa, y se va.
El intento de solucionar la crisis económica con medidas y controles técnicos, es como poner únicamente una curita donde es necesario un torniquete bien fuerte que frene la hemorragia. La crisis financiera no se soluciona con más control y supervisión de entidades financieras mundiales, sino con más fidelidad a las reglas que definen un sistema económico justo y solidario.
¿Cuáles son esas reglas y medidas? Se encuentran precisamente en ese ámbito al que se vuelve cuando las papas queman. Al decir de Joaquín Abellanas Pellejero, licenciado en Ciencias Económicas y asesor en inversiones, estas crisis no las superan ni las instituciones ni los Estados, las superan las familias.
¿Por qué los hijos vuelven a la casa paterna en momentos de crisis?
Porque los motivos de la crisis mundial no son primordialmente económicos sino de valores humanos. Y es en la familia donde se recuperan las fuerzas para fortalecernos del tsunami personal y social en que la crisis financiera nos envolvió. En el ambiente familiar recordamos el valor de fuerzas operativas positivas como la austeridad, el sentido de responsabilidad, el saber trabajar en equipo, el respeto por las diferencias.
flia@iuf.edu.uy
Los niños y el calor.
Los más pequeños tienen mucha facilidad para deshidratarse. Al preparar el equipo para las vacaciones, son infaltables el bloqueador o el filtro solar, el agua fresca y procurar que, cuando están al sol, tengan la cabeza siempre mojada o con gorra.
Intolerancia alimentaria.
Es frecuente que los bebes no toleren bien algunos alimentos. Para aprender a distinguir las alergias de las intolerancias y tratarlas adecuadamente, sin menospreciar los consejos de otras mamás, hay que guiarse por las indicaciones del pediatra.