Tensión en un edificio con ocupantes en el Centro

Rescate. Un presunto ladrón amenazaba con arrojarse

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GASTÓN PÉRGOLA

Tres ocupantes del cuarto piso de un edificio céntrico quisieron robar ayer el apartamento de una familia de peruanos que también ocupa allí. Uno de los ladrones, cercado por la Policía, amenazó con tirarse por la ventana. Bomberos lo persuadió.

Sobre las 8 de la mañana de ayer en un edificio abandonado de la calle Andes 1342, esquina 18 de Julio, la Policía y Bomberos tuvo que intervenir para evitar un robo y un posterior intento de suicidio de uno de los involucrados en el caso.

De los 49 apartamentos que están distribuidos en los 15 pisos del edificio céntrico, más del 90% están ocupados y regidos bajo "la ley del más fuerte". Ayer, los habitantes del apartamento 403 intentaron ingresar -trepando por la ventana exterior- al apartamento contiguo, también ocupado por una familia de peruanos.

Un grupo de vecinos se percató de la situación y realizó la denuncia a la Policía, que a los minutos se hizo presente en el lugar, capturando a dos de los delincuentes.

El tercero, en estado de ebriedad, se ubicó frente a la ventana y amenazó con tirarse en varias oportunidades, al tiempo que arrojaba restos de vidrios a la calle, con el peligro de lastimar a los presentes.

El hecho generó la presencia inmediata de un equipo de Bomberos, que por más de una hora dialogó con el delincuente ocupante para que desistiera de tirarse y, a su vez, dejara de provocar daños.

"Cuando llegamos, sobre las 8:15 la Policía estaba sacando a dos personas esposadas, mientras un tercero colgaba del exterior del edificio agarrado de una ventana de aluminio, a 15 metros del suelo, amenazando con tirarse. En pocos segundos hicimos reunión de equipo y armamos medidas de seguridad", afirmó José Escalada, vocero de la Dirección Nacional de Bomberos.

Las medidas consistieron en cercar la zona, armar un colchón inflable para intentar soportar la presunta caída y los preparativos de ingreso al apartamento. Uno de los pedidos que realizó el ocupante consistió en que no hubiera efectivos policiales presentes.

"Rompía con los puños vidrios de la ventana y los arrojaba a la calle. Y también se cortaba él mismo. Gritaba y pedía que se vaya la Policía. Así fue que le pedí a los efectivos policiales que se retiraran e ingresé al apartamento con otro bombero", narra Escalada.

Después de 45 minutos de charla, y "cuando el diálogo se volvió absurdo", según Escalada, arribó al lugar el comisario jefe de servicio, Néstor Figueroa, para reavivar el diálogo. Este se acercó por el exterior del edificio, y tras dialogar por una hora más, amagó con darle un golpe, logrando tirarlo hacia adentro del apartamento (ver secuencia de fotos). El ocupante delincuente fue trasladado al Hospital Maciel y de allí al centro psiquiátrico Vilardebó.

FIGURITA REPETIDA. Los comerciantes y vecinos de la cuadra afirmaron a El País estar "cansados" de soportar hechos de violencia y delincuencia producto del edificio ocupado. Desde los pisos más altos arrojan bolsas de basura, restos de comida, y hasta las necesidades, aseguran los vecinos.

"Tiran baldes con orín, bolsas con necesidades. Una chica pasó el otro día rumbo a su trabajo y le tiraron un balde con orín. Se fue llorando y no quiso ni que la ayudáramos", contó la trabajadora de la ferretería ubicada a metros del edificio.

Del local de ropa que está en frente, el estacionamiento y el boliche Coctel, todos ubicados en la cuadra la sensación es la misma: "impotencia". Es un peligro, está la gente en la parada de ómnibus y tiran cosas para abajo. Dos por tres hay peleas. No puede ser que esa gente haga lo que se le antoje y nadie pueda evitarlo. Da bronca e impotencia", se lamentaron.

El edificio, de 15 pisos y 49 apartamentos, está ocupado casi en su totalidad. Apenas 14 apartamentos están habitados por personas contratadas por los dueños. El resto son todos ocupantes, en su mayoría peruanos y bolivianos que fueron ingresando en el último tiempo.

"El problema es que todavía quedan algunos malandros por sacar de acá, que son los problemáticos. Los peruanos son gente de trabajo que no molesta", defendió una inquilina.

Problema constante en la zona

El edificio de Andes 1342 alojó desde empresas de porte internacional, hasta una casa de masajes y recientemente una boca de venta de pasta base. Actualmente residen en él ocupantes, en su mayoría peruanos y bolivianos, con sus familias enteras. Una de las versiones que circulan indican que el propietario del mismo es el narcotraficante Raúl Vivas, extraditado en la década del 90` a los Estados Unidos por estar presuntamente implicado en varios casos de lavado de dinero.

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