La asociación entre antecedentes familiares de alcoholismo y obesidad se ha vuelto más pronunciada en los últimos años. Así lo señala una investigación realizada por la Universidad de Medicina de Washington (Estados Unidos). "Algunos de los riesgos están asociados al ambiente. Lo que cambió entre la década de 1990 y la de 2000 fue el ambiente. No fueron los genes de las personas", explica Richard Grucza, uno de los autores del estudio.
El equipo señala que los individuos con una historia familiar de alcoholismo, particularmente las mujeres, tienen mayores riesgos de obesidad. Estiman se debe a cambios en la alimentación y que los alimentos interactúen con las mismas zonas del cerebro que interactúan las drogas.