Las cárceles uruguayas enfrentan un hacinamiento crítico: 136%. El Ministerio del Interior posee 6.397 plazas que alojan a 8.679 internos, según datos oficiales a septiembre del 2010. Ello significa que en los establecimientos penitenciarios tienen 2.282 presos de más.
Según el comisionado parlamentario Álvaro Garcé, el hacinamiento carcelario incentiva la violencia y el consumo de drogas porque los internos necesitan sustancias para poder enfrentar esa realidad. Agregó que ello impide la instrumentación de políticas de rehabilitación, ya que el encarcelado carece de derechos básicos como el de la intimidad.
Al igual que en otras cárceles de la región, en los principales penales uruguayos (Comcar, Libertad, Canelones y Las Rosas) se forman bandas de reclusos con el objetivo de defenderse de los ataques de otros presos.
Se ha detectado que jefes de estas pandillas han manejado desde el interior de las cárceles a traficantes que venden drogas en barrios periféricos de Montevideo.