Mayor consumo es general y podría recalentar economía

 20101208 600x406

TEMA DE ANÁLISIS

Distribución. Indicadores muestran que el gasto crece en todos los estratos sociales, basado en una mejora en precios de exportación que se traduce en mayor empleo, salarios y crédito.

Subas La masa salarial se elevó 5,4%, el ingreso de los hogares 3,7% y el desempleo bajó a 6,2%.

HORACIO BAFICO/GUSTAVO MICHELÍN

En períodos de expansión del consumo es importante hacer un seguimiento de la economía en dos dimensiones: los posibles excesos que desemboquen en un recalentamiento y la generación de desigualdades en la distribución social.

El recalentamiento y la desigualdad en la distribución de los ingresos generan riesgos económicos y sociales. Un punto de preocupación es la posible generación de situaciones de desequilibrio que luego resulten insostenibles frente a cambios en las condiciones externas. En nuestro país, al igual que en el mundo desarrollado, hay amplia experiencia de situaciones de recalentamiento como las que terminaron con la crisis de 1982 o la de 2002, pero no existen casos claros de problemas por crecimiento desigual.

Los indicadores que se pueden analizar cuando está avanzado el último trimestre del año señalan que la economía no está consumiendo ostensiblemente por encima de sus posibilidades, pero hay peligros para los próximos años porque está subiendo la temperatura. En el caso de la distribución del consumo entre los hogares con diferentes niveles de ingresos, a pesar de las declaraciones oficiales en contrario, no hay señales que preocupen y todo indica que el incremento en el consumo es generalizado.

¿RECALENTAMIENTO? Hasta el tercer trimestre predominó el crecimiento del consumo acorde con el PIB y los ingresos de los hogares. Es más, la coyuntura de precios internacionales originó un ahorro doméstico a partir del incremento en los precios de las principales exportaciones y un precio del petróleo estable y relativamente más bajo. En los hechos el saldo de cuenta corriente con el resto del mundo es levemente positivo (0,9% del PIB), con lo cual no hay señales de desequilibrio macroeconómico.

El aumento en el consumo que se visualiza, junto a un mercado laboral cercano al pleno empleo y un mercado de crédito ávido de crecimiento, son el combustible necesario para acelerar los motores que ya están prendidos y en movimiento. La masa salarial creció un 5,4% en términos reales en los diez primeros meses de 2010 respecto a igual período del pasado año, el ingreso de los hogares aumentó un 3,7% en el mismo lapso, la última medición del desempleo lo ubica en el 6,2% y a la presión del mercado por los salarios se agregan las medidas de política de ingresos que se están implementando en los Consejos de Salarios. No es de extrañar que el consumo esté creciendo.

En el caso del crédito, los bancos y las administradoras de crédito han incrementado el volumen de préstamos en un 15%. En particular es importante señalar el crecimiento esperado del crédito al consumo en los estratos medios y medios bajos de la población, los que se estima aumenten un 28% este año. En este sector hay una fuerte competencia y frente al autofinanciamiento de las empresas es el único mercado que por volumen permite la estrategia de expansión de todos los integrantes del mercado financiero.

¿OLIGARQUÍA? El escenario de conflictividad sindical que se vive en la sociedad hoy y las declaraciones políticas de sectores del partido de gobierno afirmando que la distribución de los frutos del crecimiento es desigual, motiva que el análisis de la coyuntura se preocupe por los aspectos distributivos. Esta percepción fue avalada por el Presidente de la República que ilustró esta sensación de su gobierno afirmando que el aumento del consumo se debe a la conducta de la "oligarquía".

El clima de conflictos y las declaraciones oficiales contrastan con el reciente informe de Cepal y las cifras del INE que dicen que en nuestro país mejoró la distribución del ingreso. Un conjunto de indicadores sobre el consumo reciente avalan esta visión: el consumo está aumentando en forma generalizada.

La venta de autos nuevos es creciente y se aproxima al nivel de 40.000 unidades anuales. El aumento en el consumo se puede apreciar al comparar el período enero - octubre de los dos últimos años. Hay un aumento de 13.739 unidades que casi en un 80% corresponden a marcas con predominio de modelos de menor precio de mercado (55% a los denominados autos de frontera y 23% a los de origen chino). Solamente el 1% del aumento en el consumo en 2010 se corresponde a las marcas de lujo como Mercedes Benz, Audi, Porsche, BMW, Volvo, etc.

Con respecto a los autos usados, no hay estadísticas, pero se puede construir observando los precios de oferta de autos usados en el Gallito Luis. En el último año se constata un incremento promedio del orden de US$ 1.500 en los modelos más económicos, un indicador que hay una demanda que supera a la oferta, la que a su vez está creciendo a buen ritmo porque está aumentando la venta de autos nuevos.

Las ventas en los shoppings son otro indicador del consumo. Más allá de una supuesta creencia de que el público que asiste a este tipo de establecimientos es el de mayor poder adquisitivo, en los hechos no es así, sino que representa al consumidor promedio.

A su vez, dada que la propensión a consumir de los menores ingresos es mayor a los superiores que son los que tienen capacidad de ahorro, se puede presumir que el consumo está creciendo en forma progresiva. En particular, en estos momentos en que los establecimientos comerciales efectúan promociones, el público que relativamente se ve más inducido a efectuar compras es el de menores ingresos.

Todo indica que el aumento en el consumo es generalizado y que hasta el momento no provocó desequilibrios macroeconómicos. El principal sustento de esta situación es la excelente relación de precios internacionales que le toca vivir a la economía uruguaya. Las ganas de consumir están presentes en la sociedad y los incentivos a ahorrar se han deteriorado por las bajas tasas de interés y por un sistema impositivo que castiga el ahorro de las familias. Al mismo tiempo los precios relativos comienzan a favorecer el consumo de bienes y servicios importados, incluso a vacacionar y realizar inversiones inmobiliarias en el exterior.

No hay una preocupación inmediata pero la temperatura está en ascenso. Los indicadores de consumo en el 2011 van a dar la pauta de la velocidad con que se aumenta el riesgo para la economía.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar