Impresionan las derivaciones que alcanza adentro del Frente Amplio el debate sobre la actuación del ex secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández en la liberación de los hermanos Peirano. La decisión de pasar el caso a un tribunal de ética no sólo causó la renuncia del acusado sino que marcó el comienzo de un tiroteo verbal entre los grupos dominantes de la izquierda. Estas fricciones, sumadas a la ola de críticas contra José Mujica lanzadas desde las propias filas del partido de gobierno, configuran una situación de crisis nunca vista adentro del Frente Amplio. Lo peor del asunto es que estas rencillas políticas intestinas terminan por afectar la marcha del gobierno en momentos en que hay que resolver problemas urgentes como la inseguridad pública y el auge de conflictos sindicales.