Pepe Soriano al ser entrevistado por El País la semana pasada lanzó su alerta de buen vecino: que los uruguayos no importemos los enlatados argentinos. Más allá de sus deseos de querer defender productos creativos genuinos, probablemente hasta el propio Soriano sabe que eso es imposible porque los argentinos son hoy la principal fábrica de farándula de América Latina, que tiene en la televisión a su principal planta generadora, asegurando a sus clientes un buen puntaje de rating. Son como imparables y son los que dominan todas las tardes de los canales privados uruguayos. Abarcan desde los despliegues de producción de Ideas del Sur, con los cuales resulta casi imposible competir, hasta los estímulos a una serie de personajes de segunda fila unidos por el mal gusto y por lo barato de sus animaciones.
A esta altura todo el mundo conoce a Zulma Lobato, a Guido Süller, a Amigacho y al mago sin dientes Pablo Cabaleiro. Una década atrás era imposible pensar que semejantes personajes pudieran aparecer ante cámaras, pero ahora comparten esa torta gigantesca en la que además se encuentran Tinelli, Rial y Canosa. El viejo cine clase B y los circos inspiran: los personajes `freak` son atracciones por sí, independientemente de lo que hagan y digan.
La importancia de los seres bizarros en la televisión argentina ha llegado a tal punto que la semana pasada Marley hizo un programa especial en su 3, 2, 1, a ganar para celebrar el Día Nacional del Mediático, obviamente alentado por las autoridades de Telefé. Si no tienen a Tinelli bien puede servir un travesti mal aspectado. La palabra mediático es un hallazgo de los productores para encubrir a ese tipo de personaje que puede ser espantoso por su físico o por su forma de ser, como si fuera un intento de blanquear ese mérito a lo feo, lo chocante y lo idiota. ¿Son exportables? Lo son. Hace pocos días en un restaurante festejaban un cumpleaños y al cantar el "happy birthday" revelaron el nombre del homenajeado: Amigacho.