Duras críticas a Michelini por referéndum sobre Caducidad

El senador frenteamplista Rafael Michelini propuso impulsar un tercer referéndum para que la población ratifique o rechace la ley interpretativa, una vez que sea promulgada, la cual busca dejar sin efecto tres artículos de la ley de Caducidad.

El legislador planteó esta posibilidad a sus compañeros Jorge Saravia y Rodolfo Nin Novoa, quienes afirmaron que votarán en contra de la iniciativa (ver nota relacionada). La idea de Michelini fue rechazada en un principio por sus compañeros de partido, a los que les pidió que lo "piensen".

Para el senador Carlos Baráibar (Frente Líber Seregni) la propuesta es "absolutamente inviable" porque quienes "aprobaron la ley serían los mismos que tendrían que impulsar una consulta popular" que eventualmente pueda derogar la norma. "No lo van a hacer por lo cual eso no tiene ninguna posibilidad", enfatizó en diálogo con EL PAÍS digital.

El planteo de Michelini es que, una vez que la ley sea promulgada, se utilice la "vía rápida" prevista por la Constitución: juntar unas 14.000 firmas para que luego la Corte Electoral haga un llamado al conjunto de la ciudadanía. Si el 25% adhiere, se va a una consulta popular donde la sociedad decide si la ley sigue vigente. Baráibar entendió que no se llegará a ese porcentaje porque "las opiniones a favor no van a estar".

RECHAZO. En filas opositoras las críticas fueron más duras. El senador nacionalista Francisco Gallinal afirmó que si se hace caso al planteo de Michelini "tenemos que hacer todas las consultas populares que sean necesarias para que un día se de el resultado que ellos están esperando".

Consideró que el legislador frenteamplista persigue fines políticos levantando una bandera que le ha dado "réditos electorales". Gallinal afirmó que este camino, más que contraproducente para el Frente Amplio, lo será para el sistema democrático. "A ellos no les importa el costo político porque creen que el rédito político es más alto", puntualizó.

El senador colorado José Amorín Batlle fustigó la idea de Michelini, a la que calificó de "disparate", "absurda" y "sin sentido". "Es casi como tomarle el pelo a la gente", afirmó a EL PAÍS digital. Baráibar por su parte consideró que su colega planteó la iniciativa frente a una situación generada por "una negativa muy firme" de dos senadores (Saravia y Nin Novoa), aunque consideró que fue "una idea un poco medio a la apurada".

PREOCUPACIÓN. Gallinal dijo que si el día de mañana se convence a los senadores que faltan para aprobar la ley interpretativa, se materializarán dos hechos graves.

Por un lado el desconocimiento de dos pronunciamientos populares. Por otro, "colocan una bomba con la mecha encendida dentro del Poder Judicial. Porque esta ley vulnera principios constitucionales y creo que la ley es una forma cobarde de trasladarle el problema al juez, que no estará en condiciones de resolverlo y, si lo hace, lo hará mal", enfatizó.

Amorín Batlle, por su parte, espera que los senadores del FA "reflexionen" y no crean que si pueden sacar ventaja de algo, "la democracia y la Constitución importan menos. Es un tema de cómo pararse uno frente a la democracia, a la Constitución y a las libertades", finalizó.

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