El presidente estadounidense Barack Obama se reunió esta semana con su gabinete de guerra para analizar las negociaciones entre el gobierno de Afganistán y los comandantes talibanes, así como también las últimas operaciones en la fuerte apuesta que representó la estrategia de aumento de tropas. El diálogo entre el gobierno afgano y los talibanes para encontrar una salida a esta guerra aún es preliminar y hasta ahora fue negado oficialmente por los rebeldes. Sin embargo, el general David Petraeus reveló en Londres que las fuerzas de la OTAN habían facilitado el acceso a responsables talibanes en Kabul, en vista de negociaciones con el gobierno afgano. Al margen de estas negociaciones, los soldados norteamericanos siguen con su rutina en las bases afganas. La estrategia en este país, revelada a comienzos de diciembre de 2009 por Obama, implicó un aumento de 30.000 soldados norteamericanos para combatir la insurrección que se inició después de la caída de los talibanes en 2001. Desde que ese año comenzó la operación Libertad Duradera, han muerto 1.245 soldados estadounidenses y alrededor de 8.825 fueron heridos en acción.