QUITO | AFP
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, expresó ayer en Quito su total respaldo a la democracia y al gobierno de Ecuador tras la rebelión policial del 30 de septiembre, que fue calificada de intento de golpe de Estado por su homólogo Rafael Correa y la OEA.
"Mi total apoyo al orden constitucional, a la democracia y al gobierno legítimamente constituido y elegido por el pueblo de Ecuador después de los lamentables sucesos", dijo el mandatario chileno.
Piñera, quien se reunió en la casa de gobierno con Correa, anotó que durante su visita aspira a "profundizar la larga e histórica amistad entre Ecuador y Chile".
El 30 de septiembre, unos 1.000 policías -según el Ejecutivo- protagonizaron una rebelión que dejó diez muertos y 274 heridos, y en medio de la cual Correa fue agredido por manifestantes y luego retenido por varias horas en un hospital.
El presidente fue rescatado en un operativo militar que derivó en un cruce de balas con los insurrectos, que protestaban contra una ley que eliminó bonificaciones para la fuerza pública. En la revuelta, Correa denunció que había sido secuestrado y un intento de golpe de Estado y de asesinato en su contra.
El jefe de la Policía de Ecuador, general Patricio Franco, expresó "sentidas disculpas al pueblo ecuatoriano y al presidente constitucional de la República por los lamentables hechos" que fueron "protagonizados por un grupo de policías", según declaraciones divulgadas el lunes por los medios de comunicación.
El comandante añadió que se tomarán "acciones internas" para sancionar a los responsables de la sublevación y asimismo se comprometió con la ciudadanía a continuar con la "transformación" de la Policía (de 42.000 miembros) y a "trabajar incansablemente buscando en todo momento hacernos merecedores de su confianza".
El sábado, Correa dijo que el mando policial está siendo sometido a una reestructuración.