MARCELA DOBAL
Cuatro factores explican la baja penetración del crédito bancario: falta de incentivos, restricciones de los bancos para adaptar su oferta a sectores socio- económicos bajos, las características de esa población, y los preconceptos sobre los bancos.
Esos aspectos se extraen del informe técnico que elaboró la consultora CPA/Ferrere para la prestadora de crédito Pronto!, al que accedió El País. La principal conclusión del estudio es que la bancarización que promoverá el gobierno es necesaria pero insuficiente.
El informe enfatiza que la inclusión financiera tiene otras vías de ejecución fuera de los bancos, como las empresas administradoras de crédito, que son "la primera línea de batalla". "El objetivo en el que la política debería concentrarse es en promover la inclusión financiera, porque -en tanto es un concepto amplio- es el que más derrames positivos tiene desde el punto de vista de la equidad como desde la eficiencia de la economía", dijo a El País Gabriel Oddone, uno de los tres autores del estudio.
El informe propone "tratar de incluir a las instituciones financieras que trabajan para segmentos de menores ingresos en los beneficios o evitar que se discrimine en contra de ellas", agregó Oddone.
La investigación parte de la base de que Uruguay presenta un bajo grado de bancarización, incluso, en relación a países con ingresos similares (como Brasil o Chile), por lo que sostienen que "parecen existir factores idiosincráticos" que lo explican. Por lo pronto, el 70% de las operaciones crediticias bancarias las hacen el 3% de las empresas del país.
FACTORES. El perfil de la población no bancarizada opera como restricción para el acceso a la oferta bancaria tradicional además del bajo nivel de ingresos y la inexistencia de historial crediticio, ya que más del 25% de los trabajadores son informales y el 10,5% subdeclara sus ingresos al realizar aportes.
Por otra parte, el estudio destaca que los bancos piden a las empresas que solicitan crédito el balance certificado por escribano de los tres últimos ejercicios con las declaraciones fiscales, pero el 20% de las microempresas tienen menos de un año de antigüedad.
Además, cerca de la mitad (51,4%) de las firmas tienen activos totales por un valor inferior a los US$ 20.000. En este sentido, el informe considera "evidente que esta realidad es una verdadera restricción adicional para acceder al crédito", que en los bancos está asociado a la existencia de garantías.
Las restricciones de los bancos para adaptar la oferta de servicios y productos financieros a algunos segmentos por factores tecnológicos, de recursos humanos, cultura empresarial y regulatorias, son otra limitante. Esas trabas se han traducido en costos muy elevados para los bancos, desestimulando el desarrollo de productos específicos para segmentos de bajos ingresos. Por ejemplo, se señala que la normativa bancocentralista vigente deriva en que los montos máximos que los bancos están dispuestos a otorgar a individuos de bajos ingresos sean muy reducidos y, por tanto, poco rentables.
Un tercer factor que explica la baja bancarización, según CPA, es la falta de incentivos que han tenido los bancos para incursionar en nuevas líneas de negocios en los últimos 15 años. Es que durante la segunda mitad de la década de los 90 y hasta la crisis de 2002, los bancos aprovecharon las ventajas de fondeo de la plaza (tasas muy bajas, sobre todo cuando el país tenía grado inversor) y orientaron buena parte de su negocio a dar crédito a agentes no residentes, en especial argentinos. Después de la crisis, los bancos recompusieron su rentabilidad captando depósitos en Uruguay y colocando el dinero en países desarrollados, aprovechando el aumento de las tasas internacionales que se observó hasta la crisis de 2008.
La última restricción a la penetración masiva de los bancos que se menciona en el estudio refiere a la percepción negativa de la demanda. Diversas investigaciones muestran que los individuos de ingresos y nivel educativo bajos "no se encuentran cómodos operando con bancos". El temor a sentirse intimidados en la sucursal por su forma de vestir o de expresarse hacen que se "autoexcluyan" de la oferta bancaria tradicional. La falta de cultura financiera también genera una sensación de desconfianza hacia estas instituciones.
Oddone señaló que el éxito de las empresas administradoras de crédito no sólo está en las ventajas regulatorias que poseen frente a los bancos, que sí están regulados por el Banco Central. A esto se suma la tecnología que disponen que permite disociar la "elegibilidad" del solicitante respecto de su nivel de ingreso y grado de formación, así como la oferta de créditos por montos pequeños y la adaptabilidad a las necesidades financieras de las personas de menores ingresos que valoran más el tratamiento personalizado.
Causas: Bancarización es baja por falta de incentivos, restricciones y factores culturales.