Derrumbe en un boliche causa dos muertes y alerta por inseguridad

Buenos Aires. El local estaba habilitado pero denunciaron irregularidades

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BUENOS AIRES | AFP Y

LA NACIÓN / GDA

Un derrumbe provocó una nueva tragedia en Buenos Aires cuando dos chicas de 20 y 21 años murieron y 30 resultaron heridos al desplomarse el entrepiso de un boliche, haciendo resurgir la polémica por la seguridad de los locales nocturnos.

La misma noche en que se cumplía un mes del derrumbe de un gimnasio que se cobró la vida de dos jóvenes, Ariana Lizarraga, de 21 años, y Leticia Provedo, de 20, murieron en un local de fiestas después de haber visto tocar en vivo al grupo La Otra Dimensión, formado por antiguos integrantes de Grupo Ráfaga.

Las chicas, amigas entre sí, estaban debajo de un entrepiso de aluminio y placas de yeso revestido que, con una superficie de 10 metros de ancho por 7 de largo, estaba a unos 10 metros de altura y habitualmente era utilizado como espacio VIP.

"El entrepiso, lleno de gente, se movía como un flan, pero no pensé que se podía caer. Yo estaba abajo", contó Pablo Díaz, de 24 años. "Se me cayó en la cabeza. Quedé aplastado, todos gritaban, se apagó la luz. Tardé cinco minutos en zafar de abajo y encontrar la puerta", relató.

Sergio Aranda, ex tecladista de Ráfaga, también estaba en la parte de abajo. "Nos quedamos como atrapados, calmando a la gente porque había un griterío tremendo y levantando el techo para ayudar a la gente que estaba abajo", relató. "Vimos cómo se derrumbó todo delante nuestro. Había gente llorando por todos lados, fue un calvario", agregó el músico tropical.

"Estaba en la parte de arriba, en lo que se desplomó", contó Luján, de 21 años. "Sentí que se me venía gente encima. Fue horrible. Todo negro (…). Había un montón de gente desesperada, gente que golpeaba la pared para salir a algún lado. A un boliche que tenga un entrepiso, no vuelvo", resumió la joven.

Los hechos ocurrieron mientras se desarrollaba una fiesta donde había unas 300 personas. En declaraciones al canal TN otra testigo describió que la estructura que se cayó "era como una terracita desde la que se podía ver a la planta baja" y se dijo sorprendida porque "estuve días en los que hubo mucha más gente".

El abogado de las fallecidas, Daniel Llermanos, aseguró tener pruebas de irregularidades que mencionaron los empleados del local. Según consignó el diario Clarín, un trabajador declaró ante la Justicia que los dueños del boliche temían que hubiera un derrumbe y les pedían "que no corrieran las mesas para los costados para que no se concentrara el peso de la gente en el medio". Juan Carlos María Yun, que figura como titular de la sociedad que gerencia el local, se entregó en la comisaría y quedó a disposición del fiscal.

Los familiares de una de las víctimas mortales, Ariana Lizarraga, se enteraron del desenlace porque llamaron a su celular y un joven que lo había encontrado entre lo escombros les contó que los heridos estaban siendo trasladados al hospital. Luego de buscar allí a su hija, los padres fueron informados de que Ariana había fallecido y sido trasladada a la morgue judicial. "Era una chica divertidísima que amaba bailar", contó su tío a la televisión.

"Si todos sabían que se podía caer el entrepiso y se convoca a un conjunto como Ráfaga, con lo cual se iba a duplicar la concurrencia, sería un crimen", argumentó el abogado.

PRESUNTA IRREGULARIDAD. El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, aseguró que "las primeras informaciones que manejamos muestran que hubo mal uso de instalaciones, pero no fallas en el control del estado" en el boliche del barrio de Palermo.

En una rueda de prensa el funcionario bonaerense explicó que las nueve inspecciones realizadas en el último año "dieron bien" y aclaró que el boliche "estaba habilitado como lugar de fiestas" y que "el entrepiso está entre los planos de habilitación".

"Hasta el momento no encontramos fallas en el control del Estado. Pero seguiremos investigando a fondo. El local estaba bien habilitado, fue inspeccionado por última vez el 5 de septiembre", agregó en una segunda conferencia de prensa.

Según especificó, la falla no tuvo que ver con la capacidad del local. "Lo que es posible, según versiones, es que haya habido muchas personas todas juntas en el entrepiso, pero la capacidad no estaría excedida".

Más temprano, el secretario general del gobierno porteño, Marcos Peña, había indicado que el local estaba habilitado como lugar para "fiestas privadas" y que había "alrededor de 150 personas" cuando se produjo el derrumbe.

Pero aunque Beara estaba catalogado oficialmente como local para fiestas privadas, en los hechos funcionaba como boliche, repartiendo invitaciones, con agentes de relaciones públicas y dejando pasar a todos los que pagaran la entrada de US$ 5. Quien regula las clasificaciones en Buenos Aires es la Agencia Gubernamental de Control, que distingue a los locales según si son "boliches", "recitales y música en vivo", "actividades culturales", "bares", y "fiestas privadas".

Beara no sería el único local que, para evitar cumplir con controles más estrictos, estaría anotado como una cosa pero funcionaba como otra.

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