MADRID | DANIEL BELTRÁN ROHR,
CORRESPONSAL, AFP Y EL PAÍS DE MADRID
El gobierno español dijo que la tregua anunciada por ETA no le merece la más mínima confianza, al tiempo que reafirmó su política antiterrorista y su rechazo a dialogar con la organización armada vasca, a la que llamó a renunciar a la violencia.
"ETA tiene que dejar la violencia del todo, para siempre", exigió ayer el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la Televisión pública española (TVE) tras calificar de "insuficiente" el anuncio hecho la víspera por ETA y afirmar que el gobierno mantiene "intacta su política antiterrorista".
"No vamos a cambiar ni un ápice, ni una coma nuestra política antiterrorista" porque "cabe perfectamente que esto sea reversible: en resumen, no me fío un pelo, ni yo ni las fuerzas de seguridad", avisó.
El ejecutivo socialista español es "escéptico" y los partidos políticos han "calificado de insuficiente" el anuncio, un día después de que la organización difundiera en un video que "ya hace algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas" para conseguir la independencia vasca.
A la pregunta de si el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha negociado o está negociando con ETA, el ministro respondió que "es evidente que no", negando acusaciones del opositor Partido Popular (PP).
El ministro recordó que la tregua "como concepto de paz limitada para abrir un proceso de diálogo, está muerto, es un esquema que ya no vale, porque ETA se encargó de que no valiera al romper esa vía tres veces", la última con el atentado en 2006 en el aeropuerto de Madrid en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos. "El Estado demostró que estaba dispuesto a dialogar en el marco de la ley y ETA demostró que estaba dispuesta sólo a imponer, con lo que acabó esa sensación que había en el País Vasco que ETA mataba para negociar", acotó.
Además aseguró que si el movimiento independentista radical quiere crear un partido político para participar en las elecciones municipales de 2011, "o rompen definitivamente con ETA o convencen a ETA de que deje definitivamente la violencia: sólo existen estas dos opciones", dejó claro.
"El único comunicado que nos importa de ETA es un comunicado anunciando su disolución", declaró por su parte el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, que estimó que el anuncio "no tiene ningún valor y no cambia nada".
El líder de la oposición defendió la necesidad de seguir con la misma política antiterrorista: "no se negocia con los terroristas, se apoya y se respalda a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, se trabaja en la colaboración internacional y se impide que ETA o cualquiera de sus franquicias se puedan presentar a las elecciones". En la misma línea, el presidente del gobierno regional vasco, el socialista Patxi López, declaró ayer a Radio Euskadi que el anuncio "no es suficiente", y la mayoría de los partidos españoles y asociaciones de víctimas también calificaron el anuncio de "insuficiente".
En el otro lado, los independentistas radicales estimaron el domingo el anuncio como una "aportación de valor incuestionable para la instalación de la paz", mientras, el partido nacionalista moderado PNV declaró que el anuncio "no es el que la sociedad vasca espera" porque no declara el "cese total de su actividad".
"Esto es como el cuento de Juanito y el lobo. Van ya tantas veces que dicen `que viene, que viene` que ahora cuesta creerles. A ver si esta es la de verdad". Las palabras de Antonio, un bilbaíno de 49 años, resumen la mezcla de hastío, indiferencia y esperanza con la que la sociedad vasca se ha tomado el alto del fuego de ETA.
El anuncio del alto al fuego de ETA fue difundido por la BBC y quien obtuvo el video fue el periodista Clive Myrie, quien ayer contó que se encontró con una fuente en Londres que le transmitió que la banda terrorista vasca estaba considerando seriamente cesar su lucha armada. Ahí mismo coordinaron que, si esto se concretaba, le entregarían un video en París para que pudiera difundir la noticia al mundo. Esa misma persona lo contactó luego y le entregó el video en el que ETA, tras un año sin atentados, anunció el alto al fuego.
Deciden el cese bajo presión, acorralados y fragmentados
JORGE RODRÍGUEZ | ETA ha decidido el alto el fuego unilateral en un momento de máxima debilidad. La caída de su último gran general, Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, Ata, -culmen de una imparable decapitación policial de sus cúpulas-, las peleas internas en la banda, la desconfianza en la capacidad y fiabilidad de sus efectivos, las escisiones en el colectivo de presos y las presiones de la izquierda abertzale (independentista) para que cesen los atentados han determinado la declaración etarra, definida en el comunicado como "la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas". Un anuncio que confirma un hecho objetivo: aunque ETA lo ha intentado, desde el 9 de agosto de 2009 no atentaba en España. Las fuerzas de seguridad no le han dejado.
La caída de Ata, el 20 de mayo, marcó un antes y un después en la vida criminal de ETA. Carrera Sarobe inició una amplia reorganización de la banda y planificó una dispersión de las bases operativas de la misma. Él fue quien puso en marcha el proceso para instalar un centro operativo en Portugal y quien reforzó las medidas de seguridad. Su perfil daba cierto miedo a los servicios antiterroristas: le definían como "un gran general etarra". Quizás el último.
El propio ascenso de Ata a la cúpula dejó tras de sí una situación desastrosa. Durante y tras la ruptura del anterior alto el fuego, la dirección de ETA estaba compuesta por cinco miembros enfrentados: Francisco Javier López Peña, Thierry, y dos de sus acólitos, frente a Garikoitz Azpiazu, Txeroki, y Carrera Sarobe. ETA vivió entonces su mayor crisis hasta el momento: el enfrentamiento fratricida en sus órganos de dirección. Ganó Thierry frente a Ata y Txeroki, pero la posterior detención del primero dejó todo el poder en manos de Txeroki y, al caer este, de Ata.
Pero al ser detenido Ata, llegó el descontrol. La dirección pasó a ser desempeñada por Iratxe Sorzabal e Izaskun Lesaka. Una de las dos es, probablemente, la que leyó el comunicado del domingo. La desconfianza se acentuó. La banda dejó sin cobertura a muchos etarras -que se lo pregunten a Luis María Zengotitabengoa, detenido en Bélgica- y sin sitio para refugiarse a los huidos de la kale borroka (lucha callejera).
El tiempo corría en contra de ETA. Cada día que pasaba perdía capacidad, sobre todo porque en su sostén tradicional de la izquierda abertzale la apuesta por las vías exclusivamente políticas se abría paso de manera en apariencia irreversible. Además, el colectivo de presos se agrietaba y la presión policial la mantenía acorralada. El alto el fuego parecía la solución, aunque tiene trampa: expertos antiterroristas sostienen que con él, ETA espera a que fracase la iniciativa política de la izquierda abertzale para luego reaparecer como salvadora. Más terrorismo.
Los servicios antiterroristas insisten en que ETA se debilita cuando no puede usar la estrategia de la violencia. La banda vive pendiente de qué decidan sus viejas guardias, tanto los presos del llamado laboratorio de El Puerto, la cárcel gaditana donde están encarcelados los duros, como algunos de sus generales históricos ahora ocultos. Con una banda débil, acorralada, dividida y descontenta, hay altos cargos antiterroristas que, mitad por análisis, mitad por deseo, creen que es posible que ETA, la ETA conocida hasta ahora, no vuelva a matar. EL PAÍS DE MADRID
La cifra
829 La cantidad de asesinatos que cometió ETA en sus 50 años de historia. Desde el 9 de agosto de 2009 no mata en España.
La banda terrorista fijó 11 treguas
ETA ha decidido dejar de matar, cesar en sus "acciones armadas ofensivas", sin decir por cuánto tiempo ni en qué condiciones. Es la undécima vez que decide parar en sus 42 años de historia criminal; en las 10 ocasiones anteriores no sirvió para su desaparición. La banda volvió siempre a las armas y a perpetrar atentados como método de lucha por la independencia de Euskadi (país vasco).
ETA ha asesinado a 829 personas en España y ha herido a varios miles desde 1968. La mayoría de las muertes a manos de etarras se produjeron entre los años 1978 y 1992 (634).
El cese de las acciones armadas de 1999, con el gobierno de José María Aznar, dio paso a un nuevo periodo de actividad criminal, con 23 asesinatos al año siguiente. El fin de la violencia que anunciaron en 2006 venía precedido de dos años sin asesinatos. Tras romper su compromiso y hasta hoy, mataron a 11 personas.
El último alto el fuego de ETA, entre marzo y diciembre de 2006, dio lugar a unas conversaciones con enviados del gobierno socialista y finalizó de manera abrupta con un atentado mortal en Madrid. Sirvió al PP para hablar de una "tregua-trampa" y del rearme de la organización. Sin embargo, la banda no parece más fuerte después de haber roto su compromiso de poner fin a la violencia. Todo lo contrario, ha sufrido golpes policiales a su cúpula y ha mostrado una debilidad extrema.
Su actividad criminal desde la colocación de la bomba que mató a dos ecuatorianos en la nueva terminal del aeropuerto Barajas se ha llevado por delante a otras 10 personas (nueve en España) a lo largo de cuatro años. "Romper la tregua ha acelerado el fin de ETA", declaró hace varios años el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que siempre lo repite.
Aunque nadie quiere mostrar esperanza, algunos expertos creen que el alto el fuego que declaró el domingo ETA puede ser "el principio del fin". EL PAÍS DE MADRID