Gobernar obliga a cambiar la mirada

Enfoque. Muchos dirigentes sindicales saltaron al gobierno y asumieron un nuevo papel

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DIEGO FERREIRA

El acceso de sindicalistas a cargos público es algo distintivo de los gobiernos del Frente Amplio. Los militantes devenidos en gobernantes admiten que han debido cambiar algunos puntos de vista y aseguran que, si deben volver al gremio, lo harán.

Son muchos los organismos del Estado que cuentan hoy con jerarcas de pasado sindical, un proceso que comenzó en la pasada administración frenteamplista y que se continúa en esta. En algunos casos pasaron de reclamantes a "patrones" del sector público.

Ha sido el caso del vicepresidente de Ancap, Germán Riet, o del director Juan Gómez, quienes militaban en el sindicato de Ancap (Fancap).

El vicepresidente de UTE Gerardo Rey es otro de los jerarcas con historia gremialista.

En OSE se produjo la flamante contratación de Adriana Marquisio, ex presidenta de la Federación de Funcionarios de OSE (Ffose), como asesora en comunicación.

El presidente del Banco de Seguros (BSE) Mario Castro, el titular del BPS Ernesto Murro y el vicepresidente de ASSE Ángel Peñaloza también fueron sindicalistas.

La educación es otro ámbito con múltiples ejemplos: el consejero Héctor Florit (ex dirigente de Ademu) y el presidente de Primaria Oscar Gómez se ubican entre ellos.

Volver, "El día que me digan que ya no tengo que estar acá, me voy a Funsa y haré lo que hice toda la vida con la misma responsabilidad de siempre", dijo con naturalidad a El País el director de Trabajo, Luis Romero. De larga trayectoria como dirigente sindical de la recuperada Funsa, Romero es otro de los tantos casos de gremialistas que accedieron a puestos ejecutivos del Estado durante las administraciones del Frente Amplio. Y en un cargo en el que debe, en muchos casos, ser el fiel de la balanza entre sus ex compañeros sindicalistas y los patronos que enfrentó toda la vida.

Romero ingresó a Funsa en 1958 y cuatro años más tarde inició su actividad sindical, que se vio interrumpida forzosamente en los años de la dictadura (del 75 al 80 estuvo detenido en el Penal de Libertad y del 80 al 84 estuvo exiliado).

Al día de hoy, su vínculo con la cooperativa sigue vigente, igual que su afiliación al gremio: "Sigo siendo parte de ese proyecto; trato de ayudar en todo lo que puedo sin involucrar en nada el MTSS y sin usar al MTSS para nada que favorezca a Funsa", asegura.

Romero, que nunca se imaginó acceder a la dirección de Trabajo, afirma que "haber estado buena parte de la vida en el movimiento sindical y haber representado al Pit-Cnt en las relaciones laborales" le ha dado un "conocimiento importante" para cumplir su nueva tarea donde busca actuar -desde otro lugar- con "equilibrio" hacia las partes.

Hasta el momento los empresarios han dado su apoyo al director de Trabajo a pesar de su pasado. También es cierto que los Consejos de Salarios de este año aún no han generado las fricciones que suelen producirse en el tironeo de las negociaciones.

De todas formas, el director de Trabajo ha recibido algunas críticas, pero desde el lado de los trabajadores que lo cuestionaron cuando, en el marco de la negociación colectiva del sector, Romero pidió que se quitaran una banderas que el sindicato del Hospital de Clínicas (UTHC) había colgado en los pasillos de la Dinatra en reclamo del 6% para la educación. El episodio motivó una nota del gremio cuestionando la "actitud antisindical" de Romero.

En AFE. Ejercer tareas ejecutivas o con responsabilidad de gobierno, obliga a actuar con una perspectiva que trascienda la postura de los reclamos exclusivos de los gremios.

Juan Silveira, vicepresidente de AFE, afirma que ambas funciones implican "roles distintos: uno es el sindical, con elementos reivindicativos y propositivos, y el otro es actuar desde el punto de vista del gobierno donde hay que conjuntar los intereses de las políticas macro" de la administración.

Antes de llegar a puestos de dirección, Silveira tuvo una intensa actividad sindical desde 1983. Actuó en la Unión Ferroviaria (UF), ocupando distintos cargos directivos y luego en el Pit-Cnt, donde llegó a desempeñarse como coordinador hasta 2008, cuando pasó a integrar el directorio de AFE.

Silveira dice que en su nuevo cargo buscará aportar para "recuperar al ferrocarril" pero desde una "perspectiva más general, global" a la que tiene el sindicato.

Al igual que Romero, el vicepresidente de AFE prevé retornar a su trabajo como gerente de pasajeros (responsable de los servicios de turismo) en AFE cuando deje su cargo directivo.

En ASSE. Por su parte, para Alfredo Silva, director de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) por los trabajadores, tener experiencia como sindicalista le supone "conocer cada uno de los lugares, las unidades ejecutoras de ASSE y el funcionamiento desde adentro de las comisiones, las carencias y cuáles son las cosas que son capaces de realizar los trabajadores y cuáles son las cosas que, en lugar del sindicato, las debe hacer el Poder Ejecutivo".

Silva es secretario general de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), aunque está con licencia sindical desde 2008, cuando accedió a la dirección de ASSE.

El funcionario explicó que su integración a la entidad implicó un "cambio" de responsabilidad y le "ayudó a crecer y cambiar la visión".

"Hoy estamos participando de un hecho histórico en el mundo ya que desde septiembre de 2008 los trabajadores y usuarios estamos en la conducción del prestador de salud más grande del país", apuntó.

Silva, cuya venia en ASSE no tiene plazo de finalización previsto, asegura que de la misma manera que el sindicato le encargó esta tarea, si mañana le dice que tiene que volver a las filas de la militancia sindical, eso es lo que hará.

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