El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Manuel Lussich, apoya calurosamente la iniciativa del senador Juan Chiruchi, quien pidió que en el próximo proyecto de presupuesto nacional, que será remitido al Parlamento antes del 31 de agosto, se incluya una disposición que indique que el tributo que grava con el 1% la venta de semovientes solo grave la última enajenación del animal, esto es, cuando se realiza para su faena o cuando es destinado a la exportación.
La ley N° 12.700 del 4 de febrero de 1960 creó este tributo municipal gravando primero con 3% la venta de los ganados de carne y leche, pero fue modificada el 24 de febrero de 1995, reduciéndose la alícuota de 3% a 1%.
"Nuestro reclamo apunta a que se derogue este tributo que consideramos injusto, pero apoyamos calurosamente el planteo del senador Chiruchi de que se cobre en la última venta", aclaró Lussich.
Precisamente el propio Chiruchi se encargó de aclarar que no se estaba pidiendo la derogación del impuesto, sino que se pague en la última venta, "evitando la sumatoria de imposición que se da hoy sobre el mismo semoviente en cada transacción".
"Hay animales que lo pagan tres o cuatro veces a lo largo de su vida", argumentó Lussich, justificando lo que es un viejo reclamo.
Para el presidente de la Asociación Rural del Uruguay "es una enorme injusticia que sólo lo paguen los pecuaristas cuando venden un ganado de carne o uno dedicado a la producción de leche", cuando "el resto de los sectores no lo pagan. Es tremendamente injusto", enfatizó Lussich.
Chiruchi consideró que "es una buena oportunidad para dotar de mayor justicia a la carga tributaria del sector, teniendo presente el desarrollo de la diversificación de explotaciones que hoy se dan en el campo". En tal sentido, argumentó que "los productos de la forestación, la agricultura, el sector arrocero, el sector sojero, no se encuentran gravados por este impuesto".
Churichi considera que el cambio puede ser una señal que estimule la producción de carne y leche.