A un mes del estreno mundial (incluyendo a Uruguay) de "Wall Street: el poder y la avaricia", dirigida por Oliver Stone, su protagonista ocupa grandes espacios en los medios con una mala noticia: padece un cáncer de garganta.
El lunes pasado, un portavoz del actor alcanzó un comunicado a la revista People, quien enseguida lo subió a su sitio web. "Los doctores descubrieron que Michael Douglas tenía un tumor en la garganta", escribió People. Enseguida se hizo saber que deberá someterse a ocho semanas de tratamiento combinado de radioterapia y quimioterapia.
Según el agente del artista los médicos, que le recomendaron hacer una internación hospitalaria, esperan una recuperación completa. "Estoy muy optimista", decía el actor en su comunicado quien hizo saber a otros medios que no estaba disponible para entrevistas.
Es el segundo golpe que el actor de 65 años recibe en lo que va del año. En abril pasado presenció en directo la condena de su hijo mayor Cameron, a cinco años de prisión, por consumo y tráfico de drogas. Era una situación previsible para una serie de problemas que el joven que ahora tiene 32 años venía protagonizando desde hacía un par de años.
El tumor que ahora se le ha detectado no es el primer problema serio de salud que enfrenta. En 1980 sufrió un grave accidente cuando esquiaba, que lo mantuvo inactivo durante tres años. Y en 1992, luego de haber filmado la taquillera Bajos instintos junto a Sharon Stone, siguió un tratamiento contra el alcoholismo. Poco tiempo después debió realizar otro tratamiento para combatir su adicción al sexo.
La vida de los Douglas tampoco ha sido muy calma debido a las difíciles relaciones entre sí que por momentos han debido vivir. Hace un par de años, un documental estrenado por televisión reveló en parte esa historia al juntar a Michael con su legendario padre Kirk, que ahora tiene 93 años. Las tormentas familiares fueron incluso manifestadas por la defensa de Cameron en abril pasado para evitar una condena más dura.
La fama jugó su papel en todas esas confrontaciones y de alguna manera quedó evidenciada también cuando en 2004 el hermano de Michael, Eric Douglas, un actor de películas muy poco ambiciosas, apareció muerte en su apartamento de Nueva York. Tenía 46 años y el informe forense reveló que la causa de la muerte había sido un cóctel de alcohol y medicamentos que le habían recetado.
Producto del camino exitoso que había emprendido, Michael fue reconocido con dos Oscar: uno como productor de Atrapado sin salida (1975) y otro como actor al interpretar al villano Gordon Gekko en Wall Street (1988), con el que vuelve este año. El precio de ese éxito fue el que llegó a cuestionar al ver la conflictuada vida de su hijo Cameron, una experiencia que lo volcó a reservar más tiempo para sus otros dos hijos, Dylan de 10 años y Carys de 7, nacidos del casamiento que en el 2000 celebró con la actriz galesa Catherine Zeta-Jones.
Era su segundo matrimonio, tras haber compartido 23 años con Diandra Luker, con quien tuvo a Cameron.
Ferviente seguidor del partido Demócrata y del presidente Barack Obama, siempre se distinguió por sus actividades humanitarias. En 1988, el entonces secretario de la ONU, Kofi Annan, lo nombró "mensajero de la paz" por el trabajo que realizó su fundación, Michael Douglas Foundation, en favor del desarme nuclear. Esta sensibilidad para las cuestiones sociales debieron pesar a la hora de aceptar la propuesta de Stone para protagonizar la segunda parte de Wall Street. Por entonces, manifestó a los cuatro vientos que sus prioridades habían cambiado completamente. "Mi matrimonio y mi familia están antes que el trabajo", decía. (BASADO EN AGENCIAS)