La luna marcó el inicio del noveno mes del calendario islámico y así comenzó el Ramadán, un mes de ayuno destinado a la ascesis y a la espiritualidad en conmemoración del momento en que el Arcángel San Gabriel reveló el Corán al profeta Mahoma. El diario egipcio Al Gomhuriya informó en su portada que este es el Ramadán más difícil en años porque "los precios se disparan, la electricidad está cortada, el tránsito es un problema y hace 42 grados". El hecho de que este período caiga en verano hace que sea más el tiempo diario de abstención de comer, beber, fumar y tener relaciones sexuales, que va desde el amanecer hasta la puesta del sol. Es por eso que, en los primeros días del Ramadán, varios se descompusieron o cambiaron sus rutinas para mantenerse en pie. El ayuno, que constituye uno de los cinco pilares del islam, empezó oficialmente en dieciocho países.