La memoria es un gran don, cualidad muy meritoria...", nos enseña José Hernández en su Martín Fierro. La estrofa culmina advirtiendo: "sepan que olvidar lo malo, también es tener memoria". Pero no es fácil olvidar ciertas premoniciones célebres, como aquella del ex Presidente Vázquez cuando desde la oposición se engolosinaba proclamando que "un gobierno de izquierda podrá meter la pata, pero no la mano en la lata".
Y bien, por varios casos que se vienen destapando desde hace tiempo, quedó demostrado que en el primer gobierno de izquierda que le tocó presidir al predictor, sucedieron varias anomalías reprochables a sus gobernantes.
No da para ponerse contento, no se pueden bajar los escalones del equilibrio con la temeridad con que los bajó Vázquez. Pero como si fuera necesario decirlo -y quizá lo sea para terminar con los mitos- hay que dejar constancia que, como todos los hombres son mortales, según la premisa mayor del célebre silogismo aristotélico, también todos los hombres son de carne y hueso sin que importe su ideología.
Es más, no se conoce un grado de corrupción tan intenso y extendido como el de las burocracias de las dictaduras marxistas leninistas en todo el mundo.
En los gobiernos que precedieron al de Vázquez hubo situaciones irregulares y casos de corrupción. La única diferencia entre aquellos y los que se comprueban o se investigan ahora bajo fuertes sospechas de condena a gobernantes involucrados en ellos pertenecientes al Frente Amplio, es que antes las investigaciones eran más breves. Nada más.
Hoy todos los partidos apoyan que se raspe hasta el hueso. Antes, habían quienes hablaban porque tenían boca.