Muchachos, jóvenes e idealistas

Luciano Álvarez

La mayor influencia de los intelectuales comunistas franceses y sus compañeros de ruta transcurre entre la Liberación de Francia (1944) y la insurrección húngara contra los soviéticos (1956). En esos días, su peso intelectual en occidente no tenía parangón por la "relevancia cultural, nacional e internacional de [sus] novelistas, filósofos, dramaturgos... y moralistas", dice el historiador británico Tony Judt en su libro "Pasado imperfecto. Los intelectuales franceses 1944-1956" y agrega: "Las suyas son las voces dominantes en estos años; controlaron el territorio cultural, sentaron los términos del discurso público, conformaron los prejuicios y el lenguaje de su público."

Por aquellos días, el mundo giraba al compás de las opiniones y la obra de Sartre, Simone de Beauvoir, Maurice Merleau-Ponty o el psicólogo Henri Wallon, entre tantos. Numerosos centros y puestos académicos estaban en manos de militantes o allegados al Partido.

Así, el CNRS (Centro Nacional de la Investigación Científica) estaba dirigido por Frédéric Joliot-Curie, Premio Nobel de Química y miembro destacado del Partido Comunista, quien estaba tan orgulloso de su plantel de científicos e intelectuales que proclamó: "Si en este momento cayera una bomba y nos matara, sería mucho más grave que si lo hiciera sobre el gobierno. Para gobernar podrían encontrarse inmediatamente otros hombres, pero nunca podrían sustituirse estos académicos, capaces de crear y trabajar."

Ese era el clima intelectual que recibía a numerosos jóvenes que llegaban para estudiar en París. Del reino de Camboya, bajo protectorado francés, lo hicieron numerosos becados, la mayoría hijos de las familias aristocráticas. Todos ellos habían sido formados en exclusivos liceos como el Sisowath y profundamente imbuidos de cultura francesa.

Uno de los primeros fue Thiounn Mumm; llegó en 1946, con 21 años, para estudiar ingeniería en telecomunicaciones. Pronto se unió a la sección camboyana del Partido Comunista Francés. Al poco tiempo se sumaron sus hermanos: Thiounn Thioeunn, -venía a estudiar cardiología y cirugía- y Thiounn Prasith, con vocación no muy definida: iba a estudiar odontología, luego se pasó para farmacia y por fin obtendría un título en transporte comercial.

También llegaron Khieu Zampan y sus dos hermanas: Khieu Ponnary y Khieu Thirith, hijos de un juez que abandonó a su familia por una princesa. Ellas fueron las primeras mujeres camboyanas en obtener un bachillerato. En París Thirith estudió literatura inglesa, se especializó en Shakespeare y Ponnary en lingüística. Khieu Zampan, el varón, se dedicó a la economía y obtendría un doctorado con la tesis "Desarrollo industrial y económico de Camboya".

Los estudiantes camboyanos en París se agrupaban en la Asociación de Estudiantes jemeres (el gentilicio camboyano). Allí se fue armando una barra de amigos que integraban los dos tríos de hermanos, y los novios de Thirith y Ponnary: Ieng Sary y Saloth Sar. A diferencia de sus novias, se interesaban poco en los estudios. El primero estaba inscripto en el Instituto de Estudios Políticos; también estudió historia, pero sin recibirse; tampoco el otro.

Saloth Sar llegado en 1948 con una beca para estudiar radioelectricidad, estaba más interesado en la poesía de Verlaine y en los textos de Marx. Pertenecía a la aristocracia camboyana: dos de sus hermanas eran esposas consortes del rey y su hermano ocupaba un alto puesto en el protocolo de la corte. Se destacaba por su suave y gentil manera de hablar, que seducía invariablemente a sus interlocutores, una característica que no perdería jamás.

También formaban parte del grupo, Son Sen y Hou Yuon. El primero estudió pedagogía y filosofía, pero fracasó en su intento de ingresar en la escuela Normal Superior.

En cambio Hou Yuon, com-petía en brillantez con Khieu Zampan. Luego de obtener una licenciatura en derecho, hizo un doctorado en economía y lo obtuvo en 1955 con una tesis titu-lada: "El campesinado cambo-yano y sus proyectos de moder-nización".

Todos adoptaron el marxismo. La barra solía reunirse en la casa de Keng Vannsak, un poco mayor que ellos, licenciado en letras, con estudios en psicología general y pedagógica, filosofía de la ciencia, moral y sociología.

Vannsak fue, en cierto modo su líder intelectual, hasta que un día se abrieron. Parece que Ieng Sary le dijo: "Eres demasiado sensible. Nunca serás un político. Para hacer política, tienes que ser duro. Nunca llegarás ahí. Eres demasiado sentimental".

En el otoño de 1951, dentro de la Asociación de Estudiantes Jemeres, los hermanos Khieu y Thiounn, Saloth Sar, Ieng Sary, Son Sen y Hou Yuon, con algunos otros, crearon un grupo secreto, el Círculo Marxista, que funcionaba mediante células de hasta seis miembros, independientes entre sí, de manera que muy pocos tenían una idea de conjunto de la organización, pero pronto controlaron la Asociación.

Al año siguiente alcanzaron cierta notoriedad cuando publicaron una carta abierta dirigida al joven rey Norodom Sihanouk, antiguo compañero de estudios de algunos de ellos, acusándolo de "estrangular a la democracia recién nacida".

Paulatinamente, los miembros del grupo fueron retornando a Camboya. La mayoría se dedicó a la enseñanza, hasta que, en 1962, comenzaron a organizar pequeñas acciones guerrilleras sobre la frontera con Vietnam. En 1968 se lanzaron decididamente a la lucha armada.

Siete años más tarde, el 17 de abril de 1975 entraron a Phnom Penh, la capital del país. A su cabeza estaba el suave y gentil Saloth Sar -ahora se hacía llamar Pol Pot- que se mantenía casi en el anonimato, rodeado por aquel antiguo grupo de amigos intelectuales, que ocupaban todos los resortes del poder.

Le cambiaron el nombre al país: "Kampuchea Democrática" y desde ese día hasta el 6 de enero de 1979 establecieron un salvaje totalitarismo que asesinó a un millón 700 mil personas, en apenas 44 meses.

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