Matías Castro
Gracias a "¿Quién quiere ser millonario?", occidente comenzó a pensar más en el cine de India, o sea, en Bollywood. Esta poderosa industria del cine es más comentada que conocida y el libro "Made in Bollywood" viene a aportar al descubrimiento.
Música, bailes, vestuarios exóticos, imágenes coloridas son algunos de los elementos comúnmente asociados en el imaginario popular al cine indio. Sin embargo, la industria cinematográfica más activa del mundo, tiene mucho más detrás. Los orígenes del cine indio se pueden rastrear, según el autor, hasta 1913, con la película Harishchandra, de tema mitológico. Elementos como las coreografías, las canciones, los escenarios fastuosos y los despliegues de vestuario se pueden encontrar ya en esas primeras décadas, cuando el público indio se maravillaba al encontrar a estrellas de su país, canciones en su idioma y temas familiares. En ese sentido el fenómeno de Bollywood es único en un mundo en el que en cualquier país la mayoría de las películas que se estrenan son de Estados Unidos.
El trabajo de Tushar A. Amin, editado por Océano, es de esos libros objeto, poblado de fotografías y con gran trabajo de diseño. Pero el interés de este trabajo no sólo está en lo gráfico sino en el valor de descubrimiento que tiene y en que fue escrito por alguien que conoce de cerca la industria del cine de su país. Amin es periodista, ha coescrito libros sobre películas y una novela suya fue adaptada al cine por Bollywood.
En sus textos se nota la pasión del investigador que va explicando porqué la larguísima tradición del cine indio es fascinante y se puede ver como un universo autónomo. Para dar una visión más comprensiva, divide su libro (que se cierra con la foto de una actriz presentando al lector una bandeja a modo de ofrenda) en capítulos sobre la evolución del cine clásico, el tema romántico, los bailes, los grandes villanos, las actrices, los comediantes y las madres. A pesar de que en algunos de esos capítulos el tema pueda parecer caprichoso, la selección se fundamenta en la cinefilia del autor. En el capítulo "Cine Mamá" señala, por ejemplo, que Bollywood y sus películas constituyen el lugar por excelencia para hacer que las madres sean fundamentales en cualquier argumento. Y en este caso se atreve a cruzar recetas de cocina con títulos de películas.
"La India de la creación bollywoodense es una amalgama de costumbres, actitudes y comportamientos homogénea y unidimensional. Desde la masculinidad bigotuda hasta la desafortunadamente poco presente feminidad, nada está más lejos de la realidad india. Pero Bollywood es un ilusionista nato. Su maliciosa mezcla de emociones y acciones le ha permitido crear una identidad confusa muy tangible pero muy difícil de definir. Una identidad que los indios han aceptado y disfrutado hasta el final. Bollywood muestra la alegría de vivir de la cultura india al mundo, pero en la India, Bollywood hace como ningún otro el papel de gran unificador que integra a todos. Esta confusa identidad nacional se enfatiza y evalúa cada vez que Bollywood escoge un tema nacionalista o patriótico", dice el autor en el capítulo más interesante del libro, el que trata sobre la identidad y el patriotismo.
La reflexión aparece en muchos pasajes, entre medio de las impresionantes imágenes que ilustran todo. Entre reflexiones que incluso permiten pensar el cine occidental que recibimos en nuestras salas, y fotos que deslumbran, Made in Bollywood ofrece la oportunidad de acercarse a un universo que parece exótico. Sin embargo habla de uno de los grandes atributos del cine, que en Uruguay se está empezando a descubrir, que consiste en construir la imagen del país en el que se hace.