Suministro de supergás sigue en problemas y baja la temperatura

Conflicto. Tripartita se reúne hoy para negociar. Locales desabastecidos

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VIVIANA RUGGIERO

No son buenas noticias: el frío sigue, la máxima será de 11°C, y el supergás continuará faltando al menos por hoy. El conflicto golpeó directamente en el abastecimiento. Ayer fue un día dramático para quienes se quedaron sin el combustible.

Los puntos de venta consultados por El País ayer de tarde no tenían garrafas o tenían unas pocas para aquellos clientes que pudieran ir a buscarlas.

En el local de distribución de Ducsa ubicado en la esquina de Paysandú y Fernández Crespo quedaban, a las 17 horas, 50 garrafas. Según comentó Guillermo, encargado del local, en la mañana recibieron 600, cifra que les permitió tomar pedidos y hacer algunos repartos.

Habitualmente en el local se despachan 3.500 garrafas por día, que se venden a $ 288 la unidad, por lo cual la pérdida diaria ronda los $ 900.000. "Este es un local grande, que distribuye gas en todo Montevideo", explicó el empleado.

Al local llegó gente desde la Gruta de Lourdes en busca de una garrafa porque la conocida línea telefónica 1345, que recibe los pedidos de Ducsa, está desconectada.

"El martes se tomaron pedidos, pero no nos dio el stock para cubrirlos porque nos dejaron únicamente 500 garrafas. Eso para nosotros es un gran problema, porque no le podemos cumplir a nuestros clientes, el personal está parado y los fleteros (que cobran por cada garrafa entregada) no agarran un peso", dijo Guillermo.

El panorama era similar en el punto de venta de la empresa Riogas, ubicado en la zona del Centro. Allí recibieron ayer el 30% de la demanda que tienen en esta época del año, unas 1.200 garrafas diarias.

El martes les dejaron 800, ayer 400. "A las 9 de la mañana teníamos 300 pedidos, por eso si no tenés garrafas no podés levantar el teléfono. Hay sobredemanda porque a la gente que se queda sin gas se le suman aquellos que quieren prevenir", aseguró Daniel Marichal, dueño del establecimiento.

En el punto de venta de Acodike ubicado en la calle Durazno y Paraguay no había garrafas. Estaban esperando la llegada de un camión con 200 unidades que les habían prometido para la noche. "Hoy de mañana nos dejaron 200 y ya estaban vendidas del día anterior. Si efectivamente viene el camión, ahí habilitamos la línea, antes no podemos porque no sabemos si vamos a poder cumplir o no", explicó una empleada. "Ahora bajamos los volúmenes porque realmente satura tener el teléfono todo el día sonando", agregó.

Como dice el dicho popular "no hay mal que por bien no venga". Los empleados de Megal -empresa que no está afectada por el conflicto- trabajaban ayer "a full" e incluso reconocieron que están "saturados". Un local que funciona en la calle Paraguay, había aumentado sus ventas un 50%.

se negocia. La mesa tripartita se reúne hoy de mañana para buscarle una salida al conflicto. El sindicato Fueci, que nuclea a los trabajadores de Gasur, presentó ayer a la empresa de la que Ancap es socio una propuesta. "El planteo es bien simple, nosotros estamos reclamando por el lugar de trabajo que falta, que es el de fiscal", dijo a El País el dirigente sindical Renzo Bonetti.

El fiscal que trabaja en la planta de envasado tiene sobre sí varias responsabilidades, entre ellas las de supervisar la entrada y salida de combustible. Al jubilarse uno de los dos fiscales quedó el puesto vacante, explicó el dirigente sindical. Y agregó que este faltante ocasiona también problemas de seguridad. "Lo que no quieren discutir (la empresa) es el sueldo del fiscal porque no está laudado, es un puesto que llega a recibir un sueldo de $46.000, pero nosotros lo que reclamamos es que se llene", dijo el dirigente consultado.

Dado que los trabajadores dejaron de hacer horas extra, como es habitual en esta época, se afectó la línea de suministro a la población.

Cabe tener presente que, aún resolviéndose hoy el conflicto, pueden persistir problemas de abastecimiento. (Producción: Renzo Rossello)

También en maldonado falta gas

El conflicto sindical no sólo está afectando al suministro de supergás en Montevideo. En Maldonado comenzaron a sentirse los efectos ayer, según informó la emisora local FM Gente. "En las últimas horas se empezó a ver que la gente se empezó a asustar. Arrancaremos hoy con la cuarta parte del stock, porque se ve que algunas empresas no tuvieron o algo pasó y el stock de ayer se empezó a desbordar", declaró a la emisora Martín Caetano, directivo de la empresa Supergás Express. Con la cuarta parte de la producción en stock, Caetano advertía ya ayer que en "el interior la cosa empezará a agudizarse en estas horas". La preocupación, entonces, está puesta en esta jornada de jueves.

Las cifras

3.500 Garrafas vende un punto de distribución de Ducsa. Ayer recibió sólo 600 y la pérdida económica por día ronda los $ 900.000.

46.000 pesos es lo que recibe de sueldo un fiscal que trabaja en la planta de envasado de supergás, puesto que reclama el sindicato.

Sendic dijo que la población es rehén

El presidente de Ancap, Raúl Sendic, cargó contra el sindicato, al que responsabilizó por el desabastecimiento de supergás y sostuvo que toman a la población como "rehén" de sus reclamos.

"Estamos preocupados porque hemos hecho un esfuerzo enorme para asegurar el suministro de supergás durante el invierno, no solamente con la producción de refinería sino incluso con las compras de GLP", dijo ayer Sendic. Advirtió, además, que no teme por falta del combustible ya que hay un depósito flotante a cuatro kilómetros de la costa.

"Nosotros sentimos que en momentos como este de frío, de necesidades, el combustible más barato para la población, el que la población de menores recursos utiliza para calefaccionarse no debería faltar", agregó.

Sendic, que hizo estas declaraciones luego de participar en la "XXXIX Reunión de la Comisión Latinoamericana de Empresarios de Combustible" que sesionó ayer en el Radisson, apuntó a las motivaciones del conflicto.

"Lo primero que dijeron fue que era un conflicto salarial, nosotros investigamos cuál era la situación y estaban reclamando una mejora salarial para uno de los fiscales de la planta que ganaba 45 mil pesos y quería ganar más de 50 mil pesos", sostuvo. "Como ese argumento es difícil de sostener en la población, empezaron a aparecer dificultades de seguridad", afirmó.

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