MATÍAS CASTRO
En un revés insospechado de historias, Wanda Nara ha logrado mantenerse en un estatus de exposición pública increíble. A pesar de haber dejado parcialmente atrás su pasado como una jovencita escandalosa y provocativa y haberse convertido en una mujer casada, las cámaras la siguen persiguiendo. Es que ya se ha convertido en una "celebridad porque sí", esa clase de famosos que no necesitan hacer algo en particular para salir en las revistas y ser entrevistados por los programas de chimentos en televisión.
Parece que una ex empleada, que demanda a su marido, le habría hecho algunos pases de magia negra, vudú o algo similar. Al menos eso es lo que ha declarado Wanda en medio de un escándalo de proporciones. Esta ex empleada llamada Mariana afirma que Maximiliano López, esposo de Wanda, la habría violado. Ni corta ni perezosa la vedette (o ex vedette, vaya uno a saber) lo ha defendido públicamente con un argumento que parece disparatado: su marido no necesita violar a nadie. Más allá de lo que se pueda decir sobre esa frase en particular, aparentemente la ex niñera de la pareja ya les había reclamado dinero con anterioridad. Todo se hizo público cuando presentó una denuncia formal en un juzgado.
Gracias a esto Wanda Nara ha vuelto a estar frente a las cámaras desplegando todo su carácter. Y aunque sea en medio de un escándalo vuelve a mostrarse como una celebridad familiar, establecida, aparentemente distinta a la adolescente que jugaba con la verdad sobre su virginidad solamente para llamar la atención. Hace mucho tiempo que dio el salto, que se metió en el mundo del espectáculo, que se convirtió en una de las famosas polémicas más jóvenes de Argentina.
Una vez que el sueño está cumplido, solo es cuestión de carisma el hecho de mantenerse. Nara dijo hace algunos meses que no tenía la culpa de ser joven y exitosa. Podríamos discutir durante horas sobre un comentario de ese tipo y ver de qué se trata ser "famoso porque sí".