Lindsay Lohan pasará varias semanas desde hoy dentro de un edificio anodino de dos pisos junto a una transitada autopista en un barrio industrial, muy lejos de los lujos de Hollywood, como parte de su castigo por haber violado los términos de su libertad condicional.
Lohan tiene previsto empezar a cumplir hoy su sentencia en el lóbrego Centro de Detención Regional Century construido hace 16 años en Lynwood, California, justo al sur del centro de Los Angeles. La actriz se hospedaría en la unidad de reos con necesidades especiales del centro de 2.200 camas, donde viviría aislada por su propia seguridad.
Debido al hacinamiento carcelario y a un programa estatal que recompensa a los presos por buen comportamiento, las mujeres no violentas, como Lohan, que hayan cometido un delito menor por lo general cumplen sólo el 25 por ciento de sus sentencias, según el vocero del Departamento del Alguacil del Condado de Los Angeles Steve Whitmore.
Eso significa que su pena de 90 días podría reducirse a unas tres semanas y que podría salir a tiempo de la cárcel para el estreno de Machete, la película de Robert Rodríguez que debuta el 3 de septiembre y en la que hace el papel de una monja.
La actriz de 24 años pasó 84 minutos en esta misma cárcel en el 2007 por conducir ebria.