PABLO ANTÚNEZ
A pesar de que caiga el área destinada al trigo en la próxima zafra en relación con la plantada el año pasado, el resultado final será históricamente alto y se cubrirán las necesidades de consumo del país, según estiman los operadores.
El clima y los números ajustados parecen estar conspirando para que este cereal ceda tierras frente a otros cultivos. Hasta ahora, sólo existen en el mercado algunas estimaciones que hacen los productores en cuanto a la reducción de área que van entre 10% y 30%, lo único claro es que la superficie será menor a las 553.000 hectáreas que se manejaron como intención de siembra para el ejercicio 2009/2010. Gran parte de ese trigo plantado en esas 553.000 hectáreas aún está buscando mercados, debido a los problemas de calidad que sufrió el cereal por el exceso de humedad y eso desmoraliza a los cultivadores.
"Hay variedad de opiniones entre los actores del negocio agrícola, pero todas coinciden en una caída del área de granos de invierno. Probablemente aun cayendo, el área de trigo volverá a ser alta en términos históricos", reflexionó Gonzalo Souto, el analista de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa).
Mientras tanto, los técnicos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) se encuentran en el campo levantando los datos sobre intención de siembra que le pasan los productores y recién el mes que viene se tendrán cifras más seguras y oficiales.
Las 553.000 hectáreas de trigo que se cultivaron el año pasado fueron el área históricamente más alta para este cereal desde 1966 (dato de DIEA) también subió la producción de cebada, cultivo que se planta en base a los contratos que realizan los agricultores con las cervecerías. En total, el área de cultivos de invierno en la zafra 2009/10 creció 2,5% en 1 año.
INCÓGNITA. Carlos Foderé, principal de la empresa Fadisol S.A. dedicada a la comercialización de granos y la logística agrícola, comparte la opinión de Souto y asegura que "en el peor de los escenarios se va a producir trigo en un volumen que estará por encima de las 400.000 toneladas que precisa el mercado local".
Para este operador, la reducción del área estará muy ligada a lo que pase con el clima en los próximos días. Por ahora, las siembras están demoradas (no se puede entrar a las chacras), pero si vuelve a llover, se perderán entre 8 y 10 días más para plantar y la caída del área será más drástica, consideran los operadores. Según la visión de Foderé, en este caso la reducción, "estará entre 30% y 40% respecto a la zafra anterior".
Por otro lado, los números están muy ajustados. "A los valores que hoy estamos pensando a futuro, se precisan 3.000 kilos por hectárea de rendimiento, porque con menos los números no dan". Por otro lado, con esos rindes "se está hipotecando el rendimiento de la soja, porque no rinde lo mismo una de primera que una de segunda". Eso hace que el productor esté pensando en no arriesgar a plantar trigo y hacer directamente una soja que le va a rendir bien.
"Este fue el año en que hubo mayor diferencia que lo histórico en cuanto a los rendimientos de la soja de primera y la de segunda", recordó Foderé y eso también pesa al momento de pensar en plantar trigo.
En tanto, la venta de fertilizantes cayó en estos días alrededor de 10%, confirmó a El País Oscar Rufener, gerente de Isusa,
De todos modos, descarta una caída en las ventas al final de la zafra, porque si baja el área de cultivos de invierno, seguramente crezca alguno de los granos de verano, principalmente el maíz que cobró un auge inusual. Rufener descartó de plano cualquier posible problema con el suministro de fertilizantes y con los precios. "Se consiguen en tiempo y forma", aseguró.
Las cifras
400.00 es el volumen de producción de trigo en el escenario más pesimista, con lo que se cubrirían las necesidades domésticas.
3.000 es el rendimiento mínimo en kilos por hectárea para que la ecuación económica sea favorable en el cultivo de trigo.