MATÍAS CASTRO
En Estados Unidos hay una niña que no es tratada exactamente como tal. Más bien se la trata como un referente de la moda. Tiene cuatro años nada más, y un rostro muy parecido al de su madre. Y es toda una rareza que se la trate como referente de las modas, ya que los niños a esa edad suelen ser vestidos por sus padres y no por voluntad y gusto propio. Se trata de Suri Cruise, de quien ya se habló en varias oportunidades, pero que periódicamente protagoniza nuevas noticias. Según dijo Cameron Diaz, Suri tiene su propio punto de vista sobre la moda. "Me gusta tu vestido. Quiero tu vestido", le habría dicho la niña cuando la conoció.
Visto sin información de contexto, el comentario de Suri sobre la ropa de Cameron Diaz no es muy distinto al que podría hacer cualquier otra niña de su edad. De esta manera no implica mucho más que una expresión de deseos o algo así. Pero es inevitable ver el caso de Suri como algo único en el mundo y, en particular, único en el mundo del espectáculo.
Por empezar, conviene tener en cuenta que, de acuerdo a la prensa del chisme estadounidense, el armario de Suri vale 3.2 millones de dólares. Se hace más que evidente que en su mundo de niña, en los límites de su casa, la ropa ocupa un lugar muy pero muy grande; incluso gigantesco. La cosa no termina ahí, porque el armario tiene sus consecuencias mediáticas. La prensa constantemente le da la caza evaluando cómo está vestida, destacándola con grandes titulares como un icono de la moda infantil y como reflejo de la importancia que le da su madre a este tema.
Suri Cruise no es única. Su caso es, tal vez, el más extremo, porque es resultado de lo que hacen sus padres y de cómo los medios la muestran. Y por supuesto, el seguimiento del público es parte fundamental de la cuestión. Los hijos de Brad Pitt y Angelina Jolie, los de Madonna y muchos otros también han sido parte de lo mismo. Pero el trabajo de Katie Holmes le ha dado a Suri el estatus de la hija-célebre más observada del planeta.